lunes, octubre 25, 2021
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¿Qué significaba decirle mi SÍ a Dios? Testimonio de Prado Polo

Mi nombre es Prado, tengo 20 años y estoy en el tercer curso del Grado en Maestro de Educación Primaria.

Mi historia, la verdad, no tiene nada de especial: madre creyente y practicante y padre no creyente y no practicante. Crecí con valores cristianos pero con plena libertad para elegir mis creencias. De pequeña hice la comunión y ya con 16 años, siendo algo más consciente de lo que significaba decirle mi SÍ a Dios, me confirmé. Y lo hice sin que fuera mi mejor momento de fe, la cual, al final, es un poco como una montaña rusa. Así que bueno, no fue hasta un tiempo después cuando me di cuenta de que decirle SÍ a Dios aquel día era decir SÍ a estar siempre acompañada, a sentirme querida, cuidada y respaldada. A sentirme protegida por un Padre que quiere y ama a sus hijos por encima de todo. Fue decir SÍ, a sus planes, aunque muchas veces no los entendamos. Y sobre todo fue decir SÍ a dejarme hacer por y para con Dios.

Esto que digo ahora tan claramente, me costó muchísimo. Me costó mucho entender que, como si se tratase de punto de cruz, la vida es esperar. Vas poniendo hilos que, aparentemente, son solo eso. Puedes frustrarte porque no entiendes qué pinta esa maraña liosa de hilos sin ningún sentido, esas pruebas que te ha ido poniendo la vida, o Dios, hasta que llega un día en el que le das la vuelta y ves que ha salido un dibujo precioso. 

Y de esto, del dibujo, me empecé a dar cuenta haciendo el Camino de Santiago. Más de 140 jóvenes estábamos allí por el mismo motivo. Como podréis imaginar, yo, que nunca me había criado en un entorno con jóvenes cristianos, flipé. Me fascinó ver a Dios en todos y cada uno de los que estaban allí. En todas y cada una de sus acciones. Fue en este punto cuando pasé de llevar una fe ‘‘de boquilla’’ a llevar una fe vivida. Una fe interiorizada y fuerte basada no solo en lo que me habían contado desde pequeña, sino apoyada en mi relación personal con Él.

Y aquí empezó a despegar todo. Tras la vuelta del Camino, comencé a ir a la Pastoral Universitaria de mi ciudad donde seguía sintiendo y viendo a Dios en todas las personas de las que me iba rodeando. Hice amigos que tengo claro que van a ser para toda la vida y conocí al mejor compañero de esta que puede existir.

Este cúmulo de buenas experiencias y de buenas personas que tanto me han acercado a Dios han mejorado mi calidad de vida en un 200%, porque eso es lo que hace Dios. Llega, te inunda, y de repente te hace sentir pleno. Te abre los ojos y te das cuenta de que el mayor regalo que tenemos es la fe. Te hace verlo todo desde el agradecimiento, la entrega y el amor.

Así que haciendo una pequeño balance de estos últimos años, puedo decir feliz que Dios está conmigo en mi camino de vida, y que gracias a Él trabajo cada día para llevar una fe viva y para poder decir con emoción que SÍ creo porque Dios se ha hecho en mí.

Prado Polo García

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