Chester Hanks, conocido como Chet es uno de los dos hijos de los actores Tom Hanks y Rita Wilson, casados desde 1988, lo que no es común en Hollywood.

A los 17 años era un rebelde declarado ateo. Sus padres lo enviaron un campamento y allí sufrió una transformación. Religión en Libertad ha recogido su testimonio

«Salí y me senté en el borde de un risco, y me quedé mirando las vistas. Miré por dónde había estado, desde esa perspectiva elevada, porque había estado atrapado en ese desierto 12 semanas y me parecía feo y aburrido, sin nada para ver. Pero ahora lo miraba desde una perspectiva elevada, en lo alto de una montaña».

Miró a su alrededor, 360 grados, hasta el límite de la vista, y no veía rastro de seres humanos en muchas millas. Sintió que le rodeaba una belleza abrumadora.

«Y miraba alrededor y la emoción me abrumaba tanto… Sentí como si me tocara la mano de Dios. Fue en ese momento que Dios se me reveló. Toda esa ira, y ese odio, y ese resentimiento, desaparecieron. Se dieron la vuelta, se convirtieron en, simplemente, esperanza infinita, gratitud, paz, amor. Cambió de golpe, así», explica Chet.

«Estaba tan abrumado por la emoción, que simplemente me senté ahí al borde del precipicio y sollocé. Sollocé durante una hora, de forma incontrolable. No paraba. Pero eran lágrimas de alegría. Lágrimas de todo, sintiendo todas las emociones a la vez, todo el dolor, todo el gozo», añade.

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