Durante esta cuaresma he tenido la oportunidad acerca de reflexionar sobre muchas situaciones de mi vida, y la verdad es que meditar en mi camino hacia la pascua y el elegir aspectos en los cuales debo trabajar en mi persona, me ha hecho pensar en algo muy concreto: tener la capacidad de discernimiento y la sabiduría para poder elegir mis batallas.

Y ¿A qué me refiero con saber elegir nuestras batallas? Creo que muchas veces nos enfocamos en situaciones de nuestra vida que no deberían tener esa relevancia que nosotros le adoptamos, de igual manera muchas veces empeñamos nuestra energía y nuestras fuerzas en situaciones que no tienen mucho sentido, esto nos termina frustrando y haciéndonos sentir desgastados, pues como humanos, a veces tendemos a darle mucha importancia a situaciones, que si las vemos desde un punto de vista objetivo, no son de tanto provecho para nuestra vida, tanto espiritual o emocionalmente hablando.

Hay que tener la capacidad y la humildad de pedirle a Dios que nos permita tener un verdadero discernimiento para saber en qué aspectos de nuestra vida empeñar nuestras fuerzas, en que situaciones concretas de mi vida necesito poner una mayor atención, para que así realmente lo que hagamos sea un proceso hacia adelante, y no hacia atrás, como muchas veces nos puede llegar a suceder, no solo durante la cuaresma, sino que esta actitud de discernimiento sea una constante en nuestra vida.

Hay que tener la valentía de tomar de frente lo que viene, y poder elegir en cual batalla decido luchar el día de hoy, y saber que es un proceso que toma tiempo, sudor, lágrimas y cansancio, pero la recompensa de la batalla ganada, la satisfacción de saber que pudiste vencer aquello que tal vez te dominaba o no te dejaba avanzar, por gracia de Dios, eso es algo indescriptible.

Las batallas siempre serán grandes, pero es más grande aquel que esta de nuestro lado.

Abraham Cañedo

 

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