¿Qué posición ocupa Dios en mi vida? Esta tendría que ser la pregunta que diese sentido y ordenase todos los propósitos que tenemos para este año 2021. Os queremos animar, además a hacer un regalo de año a la Virgen. Es un regalo especial porque es un regalo que se va entregando poco a poco, día a día.

Hace un tiempo, en un canguro que hice a unas niñas pequeñas, antes de que se fueran a dormir, rezamos un padrenuestro y tres avemarías. Yo ya iba a rezar el gloria, cuando la mayor de las dos dice: “ y ahora una de regalo”.  Me impactó. La palabra es: impactó. Y me gustó…¡mucho!

Cuánto aprendí en dos segundos… qué manera tan bonita y sencilla de hacer un regalo a nuestra Madre. Qué sencillez infantil, sin dobleces… Además de las 3 Avemarías “ que tocan”, pues una más, una de regalo. Así… sin ninguna razón aparente… simplemente porque quiero.

Con ese Avemaría de más por la noche, estamos diciendo muchas cosas. Le estamos diciendo que la queremos, que te hago este “regalo” porque quiero, porque te quiero. Una bonita muestra de amor y detalle hacia nuestra Madre.

Os animaría a ponerla en práctica. Lo mejor de todo es que seguramente haya más personas que tienen esta bonita costumbre. Y si no la tenéis ( yo desde luego no la tenía),  puede ser un buen momento para empezar.

Puede ser un Avemaría después de las 3 de la noche, o cualquier otra cosa que se os ocurra, algo que sepáis que le va a alegrar. Una sonrisa, un gesto, una ayuda, una pequeña limosna, cualquier cosa pequeña sirve. Se trata de hacer algo que normalmente no haríais. A mí no se me ocurrió porque, en parte, solo estoy pensando un poco en “cumplir”, no en tener ese rato por la noche para hablar con mi Madre del Cielo, y porque estoy centrado en mí.

Por último pedir mucha fuerza y gracia al Señor y a nuestra Madre para llevarlo a cabo porque nosotros no podremos solos, se nos olvidará, nos cansaremos… y el demonio irá a por nosotros a saco, porque es algo que sabe que,  por ser sencillo, es bueno. Y parece que en la historia de la salvación, lo sencillo y simple se acaba convirtiendo en grande, maravilloso y eterno. Así pues, ánimo, y a dar cada día un pequeño regalo a nuestra Madre del Cielo. En María, Cristo.

Pablo Navarro

Artículo anterior¿Has escuchado el último tema de Grilex?
Artículo siguienteUna aventura de Cuaresma: Bilbo vuela abrazado a las garras de Dori