Sonia Garrido es una joven cordobesa, felizmente casada y madre de tres hijas. Nunca Nunca tuve relación con la fe cristiana ya que mis padres no eran creyentes. Crecí en la convicción de que Dios era un invento humano creado para superar los miedos.

La Diócesis de Córdoba ha recogido su testimonio en el que explica que todo ocurrió «una noche del verano de 2020 cuando sentí la presencia de Dios de una forma totalmente sobrecogedora, como si ocurriera fuera del tiempo, me pilló totalmente de improviso, no estaba dentro de mis planes.  Estaba amaneciendo y sin darme casi cuenta abrí mi corazón y entonces me invadió un amor tan intenso que no tengo palabras para describirlo. Solo puedo decir que sentí un amor tan grande que pensé que me iba a morir. Tras eso, me invadió una paz y un sosiego que no conocía.»

«Tras el encuentro con el Señor, todo mi mundo cambió. Empecé a verme de forma diferente, empecé a ver mis pecados, que hasta ese momento no me habían parecido como tales. Empecé a ver mis imperfecciones, mis defectos, pero todo visto desde el amor, desde la transformación hacia el encuentro con el Señor. Mi mirada también se limpió con respecto a los demás, viéndolos desde el amor y no desde los prejuicios que siempre me habían venido a la cabeza al encontrarme con diferentes personas. También al leer el Evangelio, mi mente quedaba transformada, realmente las palabras eran para mí y tenían un auténtico significado. Me aprendí el Padre Nuestro y la Salve y experimenté un efecto sanador al recitarlas. Empecé a hablar con el Señor, por primera vez en mi vida, y pude ver como él me escuchaba y me daba señales cada vez que le preguntaba.»

Ahora va a recibir el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. Se casarán y le darán a sus hijas el regalo de su Bautismo.

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