Esta pregunta que me formuló ayer un amigo mientras dábamos un breve paseo por las estribaciones de Sierra Morena, me ha llevado a reflexionar sobre: ¿Si los jóvenes están en crisis? ¿Cuál es esa crisis?

Al terminar el paseo, a que me he referido antes, a media tarde tuve que salir de casa para ir a una farmacia y mientras iba de camino me encontré con innumerables chicos y chicas que sólo deseaban salir. Ellas perfectamente maquilladas y ellos muy bien arreglados se agolpaban en las puertas de locales de ocio. Entonces ¿Dónde está la crisis de la juventud? ¿En su vulnerabilidad? ¿En la precariedad, como afirma el último informe de la juventud de España?

Es posible que la precariedad y la vulnerabilidad sean las huellas de una crisis más profunda porque, en mis conversaciones con muchos de ellos, ha desaparecido la lectura, el apreció por la belleza. Es una cultura apoyada en lo inmediato: en último reto de tick-tock; en el comentario de mi grupo de Instagram; en las deslealtades consentidas de la Isla de la tentaciones.

La crisis de la juventud tiene nombre y apellidos: falta de control de las emociones, pasiones y sentimientos. El corazón se ha convertido en un tirano de la voluntad y ha encarcelado a la inteligencia y sin razón y voluntad es difícil apaciguar los caprichosos sentimientos.

Robert Tyrrel

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