La Ciudad de México quedó conmovida con la historia de Juan, un hombre de unos 60 años que ingresó a una iglesia para rezar y que estando de rodillas murió a los pocos minutos, frente al altar. Así narra Aciprensa este insólito hecho.

Según el padre Lozano “Juan vino por su propio pie a su Misa de cuerpo presente. Que es la muerte de los justos, una muerte sin sufrimiento”.

Al parecer murió de un infarto fulminante, un poco antes de que comenzara la Misa. El párroco en declaraciones ha dicho que  “la muerte no deja de ser un acontecimiento doloroso e inesperado”, pero que “solo a través de la fe nos da la esperanza de que no es el final de todo, sino el comienzo de la vida eterna”.

El padre y la comunidad, con la autorización de los elementos de la Policía, decidieron celebrar la Misa y volverla una ceremonia de cuerpo presente en la que acompañaron al hijo del difunto.

Artículo anteriorLimosna de la caridad en Cuaresma
Artículo siguienteLo que la Virgen ha hecho por Spiriman