Todos se levantaron y se prepararon para trasladarse. Al poco tiempo llegaron a una gran roca que sobresalía en la senda. Detrás, en la ladera de la montaña, se abría un arco bajo.
El mago encendió su vara y con la luz exploraron la cueva de extremo a extremo.

Bilbo se despertó con un enorme sobresalto. Una grieta se había abierto al fondo de la cueva… afuera saltaron los trasgos, trasgos enormes de cara fea, montones de trasgos.

Allá, entre las sombras, sobre una gran piedra lisa estaba sentando un trasgo terrible de
cabeza enorme.

El gran trasgo dio un gritó horrible cuando vio la espada, y todos los soldados crujieron los
dientes, batieron los escudos y patearon.

Reconocieron la espada al momento, la odiaban, y odiaban todavía más a cualquiera que la
llevase.

¡Acuchilladlos! ¡Golpeadlos! ¡Mordedlos! ¡Qué les rechinen los dientes! ¡Llevadlos a agujeros oscuros repletos de víboras y que nunca más vuelvan a ver la luz!

«Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo»

» Acordaos de la palabra que os he dicho: El siervo no es más que su señor. Si a mí me han
perseguido, también os perseguirán a vosotros» (Jn 15, 18-20)

El Señor nos avisó de que sufriríamos persecuciones por ser cristianos.
El mundo (lo terrenal, lo sensual, etc..) odia la cruz y por extensión a los que la llevan.

A veces los ataques son pocos, a veces arrecian, a veces se llega al martirio por la Cruz.
La mayor parte de los ataques que sufro más a menudo suelen ser por mi apertura a la vida, me han tachado de egoísta, inculta e irresponsable por tener tantos hijos.

También de loca por hablar casi exclusivamente del Señor. Pero ¿Qué voy a hacer si estoy
enamorada?

Espacio para añadir comentarios si queréis ______________________________________________________________________
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Pero a nuestro alrededor no sólo hay gente que nos persigue. Dios ha puesto gente maravillosa a nuestro lado, que siempre está ahí cuando la necesitamos.

¡Espera un momento!- Dijo Dori, que estaba detrás, al lado de Bilbo, y era un excelente
compañero.
Como mejor pudo, con las manos atadas, consiguió que el hobbit se le subiera a los hombros, y luego echaron todos a correr, con un tintineo de cadenas y más de un tropezón.

El trabajo para hoy consistirá en mirar a los ojos, sin vergüenza, sin rencor, a esa persona que nos ha hecho daño y también a esa persona que nos ha ayudado tanto.

Estos ojos son únicos, estas personas son únicas. Dios las ama ¡Gracias Señor porque estas
dos personas existen!

Gandalf encendió la vara. La espada había sido salvada, pues Gandalf se la había arrebatado a uno de los guardias aterrorizados. Gandalf pensaba en todo, y aunque no podía hacer cualquier cosa, ayudaba siempre a los amigos en aprietos.

C. Hoyos

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