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¿Acequé?

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¿Acequé?

¡Qué bueno es el Señor que, de vez en cuando, nos regala personas que nos cantan las cuarenta! Esto es lo que hace el religioso  Jean-Charles Nault, ¿quién? Un monje benedictino de Normandía que ha sacado a la luz uno de los grandes «Goliats» de nuestra vida espiritual: la acedia.

Antes que nada, tengo que decir que este breve post lo he sacado de un artículo que he leído recientemente en Religión en Libertad y que he querido retransmitir aquí porque vale la pena leerlo y meditar sobre ello.

La verdad es que este término no es nuevo, ya santo Tomás lo había definido como «una tristeza del bien espiritual, y su efecto propio es el quitar el gusto de la acción sobrenatural”. Lo que Nault traduce como la pereza espiritual. 

De primeras puede parecer que no es grave, no obstante es uno de los mayores peligros de la vida espiritual porque actúa como una anestesia, como un aire que te va aburguesando, llenándote de tedio, de mediocridad, de tibieza. No se ve, casi no se siente pero te va atrapando hasta que te deja fuera de juego.

Por ello, el abad de Saint-Wandrille ha ofrecido cinco síntomas que ayudan a detectar la pereza espiritual:

Inestabilidad interior, presente en la necesidad de cambios y movimientos permanentes.

Excesiva preocupación por la salud.

-Aversión para su propio deber de estado, huyendo de la realidad cotidiana con proyecciones hacia el futuro.

Negligencia o excesos en la observancia de nuestra vida religiosa (de piedad).

Desánimo general, que puede llegar a una profunda crisis espiritual donde se ponga en duda nuestra vocación.

Por otro lado, el monje benedictino ofrece desde su experiencia, cinco remedios para vencerla:

-Llorar: es el reconocimiento de que necesitamos ser salvados. Las lágrimas nos van a ayudar a transformar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne.

-Equilibrio: una vida de oración, trabajo y descanso.

-Método antirrético: hacer lo que Cristo hizo en el desierto. Contestar al mal pensamiento con una frase de la Sagrada Escritura. Pequeñas frases, sentencias, que cada uno puede usar cuando contestar a un pensamiento malo.

-Meditación de la muerte: recordar a Dios y recordar a la muerte como el final de este camino y la gloria sin parangón que nos espera, según  dice san Pablo en la carta a los Romanos, después de pasar las dificultades de la vida presente.

-Perseverancia: a juicio de Nault, este es el remedio principal. Es una llamada al aumento de fidelidad.

¿Alguna vez has entrado en un clima de acedia? Después de esto, espero que los consejos del abad Nault te ayuden a vencerla y a perseverar en el amor al Señor sin medias tintas, con radicalidad.