Fuera de la masa oscura de la arboleda, todos pudieron ver el brillo de una luz, una luz rojiza, como una fogata.

Algunos opinaron que lo único que podían hacer era ir y mirar, y que cualquier cosa sería mejor que poca cena, menos desayuno y ropas mojadas toda la noche.

Cuando las cosas van mal y a nuestro alrededor sólo hay oscuridad, podemos sufrir la
tentación de apartarnos del camino, de seguir las luces que aparecen a lo lejos, poniendo toda nuestra esperanza en ellas como si su brillo, nos asegurara el fin de nuestros males.

Pero es una tentación, y no es fácil lidiar con ellas…

Había tres criaturas muy grandes sentadas alrededor de una hoguera…y estaban asando un carnero… y chupándose la salsa de los dedos. Había un olor delicioso en el aire.

Bilbo estaba muy asustado y disgustado también, hubiera querido encontrarse a cien millas de distancia…

Y sin embargo…no podía volver con las manos vacías.
-¡Maldición, Berto! Mira lo que he cazado.
-¿Qué es?
-Que un rayo me parta si lo sé! Tú ¿Qué eres?
-Bilbo Bolsón… un hobbit- dijo temblando de pies a cabeza, y preguntándose cómo podría
gritar… antes que lo degollasen.

No hay que dialogar con una tentación, ese es el primer error, pero mucho peor es pensar que podemos enfrentarnos solos a ella y salir airosos.

En tiempo de tentación hay que orar.
¿Qué oración rezáis vosotros en tiempo de peligro?

Yo en los momentos de angustia y miedo rezo el «Acordaos» y cuando mi fragilidad es grande este versículo como jaculatoria: «la caña quebrada no la romperá, el pábilo humeante no lo apagará».

Espacio para añadir comentarios si queréis ______________________________________________________________________
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Si, rezamos, si ponemos los ojos en Cristo, poco a poco la luz entrará y se disiparán las
tinieblas y nuestras tentaciones serán vencidas.

-¡Qué el amanecer caiga sobre todos y que sea piedra sobre vosotros!-dijo una voz que sonó como la de Guille, pero no lo era.
En ese preciso instante la luz apareció sobre la colina. Guille no dijo nada más pues se
convirtió en piedra mientras se encorvaba.

-Todo lo que queríamos era comida y lumbre.
-Y eso es justamente lo que no habríais conseguido de esa gente, sin lucha, en cualquier
caso…

¿No os dais cuenta de que los Trolls deben de tener alguna cueva o agujero aquí cerca para
esconderse del sol?

El trabajo para hoy, en esta semana de gratitud, es dar gracias por la casa que nos cobija, y poner esmero en cuidarla y tenerla limpia. Y pensar en esos sitios que el Señor nos da como refugio cuando las pruebas aumentan.

Entonces la puerta se abrió con un solo empellón y todos entraron. Y así sacaron las ollas de monedas y todos los alimentos que parecían limpios y adecuados para comer así como un barril de cerveza del país todavía lleno.

C. Hoyos

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