Una aventura de Cuaresma: Bilbo pierde el entusiasmo

Aún no habían cabalgado mucho tiempo cuando apareció Gandalf, espléndido, montado en un caballo blanco. Traía un montón de pañuelos y la pipa y el tabaco de Bilbo.

Así que desde entonces cabalgaron felices, cantando o contando historias durante toda la
jornada.

Excepto, naturalmente, cuando paraban a comer. Esto no ocurrió con la frecuencia que Bilbo hubiera deseado, pero ya empezaba a sentir que las aventuras no eran en realidad tan malas.

Durante esta Cuaresma la iglesia nos recomienda ayunar. No comeremos con tanta
abundancia, ni con tanta variedad.

Pero ayunar no es algo tan malo si nos damos cuenta de que no ayunamos en soledad.
Compartimos ayuno con los que caminan junto a nosotros, o ayunamos por ellos; pasando las mismas penurias pero también las mismas satisfacciones.

¿Vives los ayunos con pena o con alegría? ¿Cuál es la aventura que está detrás de esos
ayunos?

Mi marido y yo llevamos ayunando muchos años por mi cuñado y estamos viendo como su vida se va transformando poco a poco. Ya reza a diario el rosario 🙂

Espacio para añadir comentarios si queréis  ______________________________________________________________________
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Sin embargo, Bilbo perdió en seguida el entusiasmo en cuanto empezó a llover.

El trabajo para hoy consistirá en no caer en la tristeza por la dureza de la vida, sino en verlo todo como una oportunidad, como un regalo.

¡La lluvia es un regalo! ¡Cómo el sol, como la tierra! Si no podemos comer carne los viernes no es para amargarnos, sino para dar gracias por las verduras y el pescado.

Cuidado con la tentación del desánimo, lo único que hará es que deseemos volver a atrás, al punto de partida.

Estoy seguro que la lluvia se ha colado hasta las ropas secas y las bolsas de comida – gruñó Bilbo.

¡Cómo quisiera estar en mi confortable agujero, al amor de la lumbre y con la marmita
empezando a silbar!

C. Hoyos