Todo empezó hace unos meses cuando recibí una llamada de la Fundación Aladina, que para quienes no la conozcan se dedica a ayudar a niños enfermos de cáncer haciéndoles la vida mucho más fácil en su batalla. Mientras escuchaba lo que me contaban, se me iba encogiendo el estómago más y más: tenían la necesidad de pedir ayuda porque habían tenido muchos niños hospitalizados durante los meses del confinamiento que no habían podido estar con sus familiares porque las visitas estaban limitadas puesto que son personas de riesgo. Por esto, y para que estos niños nunca pierdan la sonrisa empecé a darle vueltas a la cabeza, quería echar una mano dentro de mis posibilidades. Sabía que el hecho de ayudar de forma económica no me iba a suponer mucho esfuerzo. Era consciente de que tiempo después de haber hecho esa donación se me acabaría olvidando. Necesitaba hacer algo que me supusiera un esfuerzo mayor, algo que me haría mantener mi cabeza en ello, y dándole muchas vueltas se me ocurrió hacer unas sudaderas y donar el beneficio recaudado por su venta.

Desde el inicio de este proyecto tuve muy presente a Dios, ha sido todo gracias a su ayuda. Su confianza en algo que aún cuando no había empezado era lo que me animaba a seguir. Dios siempre ha formado parte de mi día a día pero ha sido hasta en este momento de mi vida cuando le he empezado a sentir más dentro que nunca. Le doy las gracias todos los días por darme Salud, tanto a mí como a mi familia, y siento que aunque no pueda compartir mi salud con aquellos que no la tienen, darles mi tiempo y mis ganas es algo que aunque no lo compense, merece la pena.

Este proyecto es algo que jamás me habría imaginado, es un sueño emprender algo así. Estas sudaderas son muy importantes y gracias a ellas vamos a poder ayudar a luchar a muchos niños en su batalla.

En un futuro me encantaría poder ser oncóloga infantil y llegar a curar a miles de guerreros enfermos de Cáncer. Seguir con este proyecto dentro de muchos años sería sin duda un sueño hecho realidad. Sobre todo, quiero poder demostrarle a la enfermedad que ahí estamos nosotros, y que no puede vencernos.

El dibujo de la sudadera representa la ayuda, que por pequeña que sea, todos podemos prestar para tender una mano a los que lo necesiten, acompañándolos en el camino e incluso dándoles el empujón que necesitan para superar momentos difíciles, no dejando nunca de columpiarse.

Este proyecto ha salido con la ayuda de mucha gente que me ha apoyado y animado para seguir adelante. ¡Muchas gracias! ¡Sin vosotros no habría sido posible!

Esta venta se lleva a cabo mediante Instagram, en nuestro perfil @titine.iii . Podéis mandarnos un mensaje y nosotros nos encargamos de lo demás. Son sudaderas súper especiales y con un simple mensaje podéis ayudar a muchos niños.

¡Ayudad a que este año empiece mejor que nunca!

¡Va por ellos!

Lola Bermejo

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