“El que reza es como un enamorado: lleva siempre en el corazón a la persona amada, vaya donde vaya. Por eso, podemos rezar en cualquier momento, en los acontecimientos de cada día: en la calle, en la oficina, en el tren; con palabras o en el silencio de nuestro corazón”.

Gracias a este vídeo, gentileza de Rome Reports, podemos escuchar al Papa

Artículo anterior¿Se puede ser feliz sin perdonar?
Artículo siguiente«El dolor abre nuestro corazón a Cristo»