A José María Michavila lo conocemos por haber sido diputado y ministro de justicia. Padre de cinco hijos, su mujer falleció poco después de dar a luz a su quinto hijo. La Revista Misión lo ha entrevistado y con ella hemos descubierto a un gran hombre de fe que reza a diario y procura ir a Misa entre semana: «Uno de los argumentos más sólidos del cristiano es que solo a Dios se le ocurre el disparate de hacerse hombre y luego quedarse hecho pan».

«Cuando Irene se fue al Cielo, sentí que recibía el encargo de hacer una familia alegre. Era como una misión. Eso exige dedicar tiempo, escuchar mucho y poner mucha imaginación y corazón».

«Cuando a Irene le dio el derrame cerebral, mi hija mayor me oyó derrumbarme y ponerme a llorar en mi cuarto. Y me dijo: “Papá, tú siempre has dicho que Dios nos ha mimado mucho y, pase lo que pase, nos va a seguir mimando”. Agradezco a Dios que a todos mis hijos les ha dado esa fe y le pido que se la conserve, porque la fe, como el amor a la familia, tienes que cultivarla. Si ellos son capaces de vivir así, van a ser muy felices».

«Irene y yo fuimos a Medjugorje, a ver al Padre Pío, y a Tierra Santa. Irene tenía previsto ir a Tierra Santa en octubre de 2013, un mes antes del derrame. Ella había pagado el viaje, pero no iba a poder ir, así que hice yo la peregrinación. Allí tuve una charla con un cura grandote. Le dije: “Mire, no sé qué me va a pedir Dios. Estuve en política y he salido sin que me insulten (lo cual es casi imposible), tengo una mujer guapísima y estamos esperando nuestro quinto hijo”. Él me dijo: “Para lo que Dios te vaya a pedir, Él te preparará”. Vine de allí espiritualmente muy fuerte. Cuando Irene tuvo el derrame, todos los días tuvimos misa en el hospital. Fueron dos semanas de preparación increíbles para que ella se fuera. Irene estaba muy cerca de Dios. A veces les digo a sus amigas y a su director espiritual: “La preparasteis para que se fuera como un cohete”.

Te recomiendo que leas la entrevista completa porque es preciosa en la Revista Misión

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