LOS ESTADOS DE ÁNIMO

En la gran mayoría de casos la situación social del momento puede ser determinante en nuestro estado de ánimo. Sin irnos más lejos, la pandemia actual nos limita en muchos aspectos. Creo que la incertidumbre continua nos está poniendo cada vez más tensos. Y puede llegar a tenernos agobiados por el futuro, pero supongo que depende también de cada persona. Para estos tiempos tan malos que corren, es muy bueno que trabajemos la confianza en Dios, porque, como decía Santa Teresa, “Nada te turbe, nada te espante, solo Dios basta”. Un libro que Antonio y yo nos hemos leído y recomendamos encarecidamente es el de “La Confianza en Dios, de Jacques Philippe”, este libro resalta la importancia de sentirnos pequeños delante de Dios y ser dependientes únicamente de su gracia infinita.

El estado de ánimo

El estado de ánimo tiene gran duración pero  no es muy intenso. Digamos que es el que tiñe nuestros días de un determinado color. Eso menos específico que una emoción, es decir, que no depende tanto de un hecho en concreto para ponerse en marcha, sino que es una forma de sentir o de estar que se prolonga y a la que, a veces, no podemos encontrar causa inmediata, pues muchas veces dependen más de los procesos cognitivos y emocionales personales de cada individuo.

Cuando tenemos estados de ánimo positivos, nos podemos sentir seguros de nosotros mismos, tenemos más facilidad a la hora de saber disfrutar momentos especiales, así como admirar lo que ocurre a nuestro alrededor, y abiertos de mente a opiniones distintas a la nuestra. Por otra parte, cuando tenemos estados de ánimo negativos nos solemos sentir vigilantes ante cualquier suceso, atemorizados las 24 horas del día, y en la gran mayoría de los casos, tristes o enfadados con los que nos rodean.

Para poder conducir a buen término nuestros estados de ánimo (ya sean positivos o negativos), un proceso que ayuda mucho es el siguiente:

  • Identificar qué piensas y qué estas sintiendo ante ese pensamiento
  • Aceptar lo que sientes sin aferrarte a ello
  • Proponer medios para conseguir ese estado de ánimo que necesitas, no dejarte dominar (Ej: terminar de estudiar para poder salir con mi novio)
  • Si lo necesitas, PIDE AYUDA (Ej: si estás agobiada y no consigues concentrarte estudiando, pídele a tu hermana que te pregunte el temario y así tienes compañía y apoyo), pues somos limitados.

¿Y para que me sirve esto en mi noviazgo?

Pues bien, te sirve para conocerte a ti primero, para saber qué sientes después de que te haya ocurrido algo (ya sea bueno o malo), para confiar en ti mismo, para mejorar la transparencia en la comunicación (me pasa esto y esto) y también servirá para que tú y tu novio os conozcáis más y mejor.

Que la inmadurez y la velocidad de la vida no te quite de sentirte tranquila, estamos para ser felices y hacer felices a los demás, permítete los malos momentos, desahógate, pero que no te dominen, y si ya te han dominado, ¡pide ayuda!

 

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