La historia de Manuel es como la del hijo pródigo, así al menos lo ve él. Con Religión en Libertad descubrimos su testimonio.

Pronto se alejó de la fe y se fue ver mundo. Trabajó por decenas de países realizando cientos de vuelos por el sector tecnológico y de extracción de gas y petróleo al que se dedicaba. Pero la muerte de su padre primero y de su esposa seis meses después de la boda derribaron los cimientos donde tenía apoyada toda su vida.

En aquellos momentos pensaba: «”Dios, ¿y dónde estás Tú?”. Me sentía muy perdido».

Tras la muerte de su mujer al cabo de seis meses: «Me desplomé y esta revuelta interior se prolongó varios años. Volví a aferrarme al trabajo, muy desmoralizado». Se refugió en el trabajo.

Estando trabajando en un barco, un día salió el tema «Dios» y un hindú le dijo: “Nadie te quiere tanto como tus padres. Si ellos te formaron en la fe católica, es porque quieren tu bien”. En aquel momento pensé: “¿Quién soy yo para dudar de todo esto? ¿No será que vivo con una gran arrogancia?”. Aquella conversación, en alto mar fue crucial.

Fue entonces cuando volvió a mirar a Dios, y encontró paz y consuelo. Recientemente acaba de recibir la Confirmación que de adolescente se negó a recibir y sigue alimentando su fe con los sacramentos y con la formación católica.

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