Inicio TESTIMONIOS Mi experiencia al lado de Dios. Rocío Fernández

Mi experiencia al lado de Dios. Rocío Fernández

0
Mi experiencia al lado de Dios. Rocío Fernández

Hola, me llamo Rocío, tengo 19 años, y he venido a contaros un poco sobre mi relación con Dios. Para poneos un poco en contexto, vengo de una familia católica, me bautizaron cuando era un bebe y he ido obteniendo los sacramentos a medida que he ido creciendo. Pero eso no significa que Dios siempre haya estado en mi vida, ni mucho menos. En realidad, puedo decir que “conocí” a Dios hace poco más de un año, y empecé una relación con Él hace simplemente unos meses.

Todo empezó en Bruselas, donde vivo desde hace 3 tres años con mis dos hermanas, mi hermano y mis padres. Cada domingo íbamos a la iglesia de San Antonio de Padua, y un día una chica llamada Rosario comentó que estaban iniciando un grupo de Hakuna Bruselas. Mi hermana mayor Pati y yo, interesadas en formar parte del grupo, decidimos hablar con ella y unirnos a Hakuna.

Empezamos a ir a las reuniones que organizaban, revolcaderos, horas santas etc. Yo la verdad es que no era muy de Horas Santas, iba muy de vez en cuando. En cuanto a los Revolcaderos, me empezaron a gustar más y más. Los puntos de vista que tenía la gente eran fascinantes, y el grupo en sí me encantaba. Recuerdo, que el revolcadero que más me gustó fue uno en el que hablaron sobre el Amor, nuestro amigo Gabriel, que había pasado unos años estudiando ese tema, lo explicó de una manera tan práctica, tan precisa, sencilla y bonita que de verdad que me llegó al corazón.

Creo que ahí fue donde empezó todo. Puesto que además la base del cristianismo es el amor, creo que ese revolcadero me abrió los ojos y me enseñó que no estaba yendo por el camino correcto. Desde ahí me centre más en cuidar mis relaciones, empecé a ir a más Revolcaderos, y ya no por la gente, como era al principio, si no por todo lo que aquel grupo me podía enseñar. Con sus testimonios y experiencias cada día me aportaban un poquito más y me sentía que la distancia entre Dios y yo iba disminuyendo poco a poco.

A base de ellos descubrí también lo buena gente que eran, sé que suena raro, pero no tenían ninguna maldad, eran gente buena, humanos, pero infinitamente buenos. No importaba la edad, ni de dónde viniese cada uno, Hakuna Bruselas acogía a todo el mundo que quisiese formar parte del grupo, con una sonrisa, una cerveza y grandes conversaciones que hiciesen que creciésemos unos junto con los otros. A mí, honestamente, me sorprendió todo esto, en el buen sentido claro, nunca había formado parte de un grupo católico, y Bruselas me ofreció esa oportunidad… A partir de esas conversaciones me di cuenta de todo el bien que me hacía. Podríamos decir que a partir de ellos me planteé tener una relación más cercana con Dios, se les veía tan felices, tan en paz, y motivados que me inspiraron a ser yo también así.

Llegó septiembre de 2020, y la verdad es que empecé el año universitario bastante deprimida. Decidí apoyarme en Dios para pasar ese bache, me dije a mí misma que iría a todos los revolcaderos y horas santas, y aquello que al principio me parecía un poco rollo porque me quedaba  sin cosas en las que pensar, se convirtió en mi desahogo del día, en mi fuerza y mi consuelo. Durante esas horas santas sabia que no estaba sola, que alguien me estaba escuchando y dándome fuerzas, y poco a poco, teniendo a Dios más presente en mi vida, empecé a sentir más y más paz. Eso no quiere decir que ese bajón que me estaba dando desapareciese, pero sí que con la ayuda de Dios todo era mas ameno.

Para acercarme más a Él decidí incluirle en las cosas de mi día a día. Empecé por seguir cuentas como jóvenes cólicos o dejando huella en redes sociales. Mis momentos de oración se duplicaron, ya fuese en el metro, yendo a la universidad, o antes de irme a dormir. Era como si poco a poco quisiese más de Jesús, como cuando empiezas a pasar tiempo con una persona y ni todo el tiempo del mundo es suficiente… Otras de las cosas que hice fue organizar un revolcadero (era la primera vez que lo hacía), hablé del cristianismo en el siglo 21. Para informarme bien, empecé a ver vídeos de gente católica que me inspirase, a leer frases de las cuentas de instagram a las que seguía etc. Se puede decir que ahí fue cuando verdaderamente mi relación con Dios era más fuerte que nunca. Desde entonces, intento tenerle siempre presente en mi vida, en mis acciones, en mi pensamiento, en mis palabras, y supongo que, como todos los jóvenes católicos, sobre todo en época de exámenes…

Con todo esto quiero motivar a todos aquellos que estéis trabajando en vuestra relación con Dios a que sigáis, que tengáis fe, paciencia y perseverancia. Que con Dios a nuestro lado todo bache es mas ameno y que aunque a veces cueste sentirle, basta en confiar y seguir buscándole para irse acercando más a Él. Seguid buscando ratitos para Jesús en el día a día. Seguid aprendiendo sobre Él, a partir otras personas, del evangelio y sobre todo a partir de la oración, y que todo lo que vayáis aprendiendo lo pongáis en practica y lo compartáis. Os aseguro que se nota el cambio…

Espero que con mi testimonio hayas encontrado inspiración. Quería contar mi experiencia lo más realista y natural posible, así que como dicen aquí Voilà.

Rocío Fernández