viernes, septiembre 24, 2021
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Dios me rescató de la oscuridad. Testimonio de Juan Ramón

Mi nombre es Juan Ramón, tengo 21 años y soy de un pueblo de Cuenca. Os voy a contar como llevo mi fe a día de hoy y lo que me llevó a cambiar, pero antes de nada, quería agradecer a mi familia que siempre ha estado ahí conmigo.

A mí me han educado en la fe católica, en sus valores y principios. Soy una persona que defiende a muerte sus ideales, aunque se ponga en contra a todo el mundo, pero sé que mi misión es esa, transmitir el Evangelio como hizo Jesús, a través de mi testimonio, mi vida y mis sacrificios.

Yo he tenido varios testimonios de fe, pero voy a resumirlos en 2 grandes acontecimientos que marcaron mi vida (2018 y 2020) y gracias a eso, estoy aquí escribiendo. La historia empieza hace 3 años, en el 2018 pero he de decir que hace 2 años mas yo ya estaba dejando de ser el mismo que era. En el 2018 me desvié del camino correcto, las sombras envolvieron mi alma, viajaba en la desesperación, aunque yo no lo aparentaba, pequé muchísimo, ofendí a Dios. En otras palabras, dejé de ser yo y me convertí en otra persona totalmente diferente.

Todo lo que me ocurría en la cabeza y los actos que hacía obviamente nunca se lo conté a mi familia e intentaba ocultarlo, pero un día me vino un escalofrío y una frase: “Algún día saldrá a la luz”. Efectivamente en diciembre de ese año mi familia se enteró, fueron unos días muy duros ya que sufrí muchísimo y además, una parte de mi renegó de Dios porque sabía que había sido él el culpable de que lo supieran.

Empezamos nuevo año, 2019. Yo lo llamaría el año de la rebelión porque ese año a partir del tortazo del 2018 y con la ayuda de mi primo Rafael, que es sacerdote, y de Fernando, mi psicólogo, me rebelé contra mí mismo, me rebelé contra los planes del demonio. No iba a consentir que me dominara mi ego, no permitiría que el demonio me llevara por su camino de perdición. A principios de año, cuando ya conocí a Fernando descubrí que Dios me había rescatado de la oscuridad. Él me abrió los ojos y pude ver lo que hice, entonces me reconcilié con Dios y mi fe se fortaleció.

El 2019 fue muy intenso, mi evolución era de unas proporciones enormes. Recuperé mi autoestima y mi sonrisa, mi alma fue creciendo en luz, mi relación con Dios cambió, la presión que tenía en mi corazón fue desapareciendo y lo más importante yo no volvería a la casilla de salida. Juré que el Juan Ramón de esa época acabó ese 2018 y comenzaba una nueva etapa, llena de sacrificios y fuertes tentaciones. Pero, aun no ha llegado lo mejor.

Comenzamos el 2020, año de coronavirus y caos en el mundo. A este año lo llamaría el año del cambio, ya que este ha sido el que me ha cambiado en todos los aspectos. Recuerdo en una sesión con Fernando en enero, antes del confinamiento que le dije: “Fernando, presiento que este año será el año del cambio en mí”. Efectivamente, lo fue. Yo, aunque creo en Dios, conocía muy pocos santos, los típicos pero todo eso cambio cuando por Voluntad Divina conocí a Santa Faustina y a la Divina Misericordia y justamente los conocí a pocos días de celebrarse la Fiesta de la Divina Misericordia, el segundo domingo después del Domingo de Resurrección.

En junio decidí leerme su diario y desde que empecé todo cambió para mí, veía muchas semejanzas en lo que le había pasado a la santa. Durante esos meses fui descubriendo la vida de los santos como Santa Catalina de Siena, Santa Brígida, el Padre Pio…, me llenaba el alma. Entonces, me acordé de mi frase en enero, yo pensé que iba a ser un cambio en cuanto a lo físico porque quería mejorar mi aspecto y mi salud, pero me equivoqué, estaba siendo un cambio espiritual y de mentalidad.

Ahora entiendo muchas cosas, Dios nos quiere y Él nos pone el camino para que lo sigamos. Él me salvó de las tinieblas y me trajo a la luz, pero además me adentró en el mundo de los santos y de sus vidas, que actualmente me alimenta el alma y me proporciona el calor y la fuerza de seguir adelante.

Hace unos días en este nuevo año 2021, le dije a mi madre: “Que sepas, que el Juan Ramón del 2018/19 es historia, al igual que el del 2020”. Aunque llevo poco tiempo en este año, ya no soy el mismo que el del año pasado. Y ya para finalizar, como sabéis a estos años les he puesto nombre y lo voy a hacer con este. Yo creo que “el 2021 será el año de la revelación”. Pero lo que digo siempre, sólo Dios lo sabe.

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