La retira de la Cruz de las Descalzas en Aguilar de la Frontera, ejecutada por el Ayuntamiento de este municipio, es todo un esperpento.

La alcaldesa primero dice, en un vídeo que ha publicado el ayuntamiento, que se adelantó la ejecución por una filtración, aunque su intención era quitarla. Que preguntaron a Cultura y que ésta les dio autorización y que ellos preguntaron si se podía sustituir y dijeron que no.

Ahora el delegado del gobierno, suponemos que ante el revuelo que se ha generado, dice que ni el gobierno ni cultura eran competentes.

Antonio Repullo, delegado del gobierno, ha alegado que el informe que hizo Cultura fue desde «un punto de vista patrimonial». «El BIC es el convento que está en el entorno de esa Cruz, pero la Cruz no es BIC. Por lo tanto, la Junta en ningún momento puede autorizar o desautorizar algo que no afecta directamente al BIC. Eso es lo que ha hecho la Junta; simplemente se ha limitado a decir que esa Cruz, si lo estima el Ayuntamiento de Aguilar, la puede quitar».

El hecho es que la Cruz está en el punto limpio y que la alcaldesa se ha despachado bien con el Sr. Obispo de Córdoba.

Robert Tyrrel

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