Una familia muy divertida. Testimonio de Lola y Javi.

    Somos Javi y Lola. Nos casamos hace 13 años. Nos fuimos a Uruguay recién casados, donde tuvimos 4 hijos, y luego volvimos a Pamplona donde tuvimos 3 más. En secuencia 12, 11, 10, 9, 6, 3 y 1 año.

    ¿Cómo llevamos los 7 hijos? Es una pregunta habitual, pero por suerte los concesionarios tienen furgonetas de 9 plazas y en este sentido estamos cubiertos en la carretera. En casa está la cosa más difícil, porque hay mucho jaleo. Nosotros vemos una familia numerosa como un panal de abejas. Están todas revoloteando desordenadamente y haciendo mucho ruido, pero están todas ahí.

    Muchas personas ven una locura tener muchos hijos porque proyectan su vida actual con un hijo multiplicado por 7. No es así. Conforme crecen te liberas de preocupaciones y vienen otras. Al final el descanso no es desentenderse de los hijos, sino ir cambiando de preocupaciones. Ahora que tenemos hijos preadolescentes nos peleamos por cambiar el pañal del bebé, porque es una pelea relajante y divertida.

    Como cristianos sabemos que nuestra vocación es hacernos santos en la familia, primero en el matrimonio, y luego con los hijos. Es por esto que todo el tiempo invertido en los niños no cae en saco roto. Y la educación es una tarea de 24 horas. Incluso cuando están en la cama piensas en ellos para ver cómo gestionar el día siguiente, doblas calcetines, comentas cosas con tu cónyuge… De todas formas, nuestra regla de oro es tomarse las cosas con un poco de relativismo: la casa no puede estar como un palacio de ordenada, gritos en todo momento, portazos continuamente, suciedad… hay que entender que la casa es de los 9, no solo del matrimonio, así que la “decoración” va a ser diferente a lo que prevemos.

    Para cuidar nuestro matrimonio tratamos de buscar momentos de soledad. Debido a la pandemia no podemos salir, así que antes de comer nos encerramos fuera de casa en un rellano con una copa de vino y fuet 5 minutos. Y por la noche desconectamos los móviles a las 22:00 para hacer algún plan juntos: peli, juego de mesa.

    Tuvimos la idea de la cuenta de Instagram a raíz de comentarios de amigos que nos animaban a escribir anécdotas educativas. No somos de escribir mucho, nos gusta lo visual. Lo que más se llevaba en el momento era Instagram. Pensamos la estética, el estilo y un listado de temas semanales. Queríamos algo formativo y divertido. Sin embargo, todas las teorías sobre educación están ya en cuentas de gente más formada y no aportábamos nada, así que nos inclinamos más hacia el lado humorístico. Hemos dado con unos formatos más divertidos y que nos gustan más. No es una cuenta para familias sino para matrimonios con el objetivo de reírnos todos de las situaciones familiares que nos rodean. Nuestros hijos juegan un papel fundamental. Tener una familia numerosa te da motivos para tratar muchos temas. No hablamos de cosas que no sabemos.

    Al ver las repercusiones y mensajes que nos mandan, nos hemos dado cuenta de que esto es una misión de Dios (frase que sacamos de Edwood, de la película The Blues Brothers).

    Inculcar la fe en los niños puede ser un tema complicado para las familias. Ya que sufrimos el bombardeo de inputs que no permiten a Dios entrar por ningún lado al corazón. Para los niños la religión se resume en rezar e ir a misa los domingos. Para nosotros la piedad no se resume en rezar, sino en meter a Dios durante el día en lo que hacemos, darle un sentido sobrenatural a todo (bendecir la mesa, ofrecimiento de obras en el coche, introducir una píldora sobrenatural cuando nos cuentan un problema, poner buena cara en lo que hacemos, hablarnos bien…)

    Y, sobre todo, aprovechamos el único momento de no input del día: la noche. En la cama los niños son capaces reflexionar sobre lo que ha pasado durante el día, se les puede hablar de Dios, rezamos con ellos. Salir huyendo es lo más común en los padres porque estamos deseando que se acuesten. Pero es el mejor momento para hablar e introducirles en la fe. No pueden escapar de la cama y, en el mejor de los casos, se duermen.

    Lola y Javi (Familia Callejón de Lara – CDL family)