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Dios está ahí para que descargues tu peso en Él. Testimonio de Teresa

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Dios está ahí para que descargues tu peso en Él. Testimonio de Teresa

En cuanto me propusieron escribir mi testimonio sobre cómo vivo la Fe lo primero que me vino a la cabeza fue que Dios jamás me ha abandonado, por mucho que a lo largo de mi vida haya estado más o menos cerca de Él.

Mi nombre es Teresa, tengo 21 años, y soy estudiante de magisterio. Me encanta hacer planes con mis amigas y amigos, pasármelo bien y disfrutar los momentos de la vida. Tengo la suerte de tener una familia maravillosa que me ha inculcado los valores cristianos desde que nací. Además, siempre he ido a colegios católicos, lo que hizo que desde pequeñita supiera y conociera bien la bondad y el amor que nos da Dios. Estoy muy agradecida por la infancia que he tenido, por mis padres, mi hermano, mis abuelos, mis amigas, mis profesoras del colegio… gracias a todos ellos he podido crecer en la Fe y entenderla como una acogida de amor y paz interior.

Cuando cumplí 17 años, viví una época de mi vida en la que estuve alejada de Dios. Fue una época muy dura para mi, me alejé de mis amigas, me descentré en los estudios y dejé de vivir mi fe en el día a día como había hecho desde que era pequeña. Pero cuando más perdida creía que estaba, Dios me dio las fuerzas necesarias para salir de una situación en la que no era yo misma. Poco a poco empecé a replantearme cómo comenzar a vivir mi Fe de nuevo, pasito a pasito. Creo que Dios me dio la oportunidad de pasar y superar esa época, para fortalecerme y convertirme en quien soy ahora.

Hace menos de un año, Dios se manifestó en mi vida a través de varias personas. Fue algo increíble, una señal de amor de Dios en toda regla. Me reencontré con unas amigas del colegio que hacía años que no veía y con una profesora a la que tenía muchísimo cariño que me ayudó a volver a replantearme las cosas. A partir de entonces, se produjo un cambio en mi, aprendí a confiar en Él. Tras hacer una buena confesión y empezar a vivir la Fe cada día, mi vida sólo hizo más que mejorar. Me acerqué más a mis amigas, la buena relación con mi familia fue incluso a mejor de lo que estaba, me centré en los estudios… Puedo asegurar que para mi, vivir la Fe, es un hecho extraordinario.

Dios jamás abandona, nos ama tal y como somos, perdona, nos permite recomenzar y dar lo mejor de nosotros mismos. Es increíble cómo cuando más perdida crees que estás, Dios está ahí para que descargues tu peso en Él, para que puedas confiar, amar y sentirte amada, y con su ayuda y fuerza sobreponerte ante las dificultades.

Hoy en día, ser joven y católico, mucha gente lo asocia con algo aburrido, anticuado… pero puedo asegurar que yo disfruto, canto, río, hago planes divertidos y vivo la vida al máximo tratando de ser la mejor versión de mi misma poniendo a Dios en todo esto. Y entonces… ¿Cómo vivo la Fe en mi día a día? Mi momento diario de oración y reflexión personal es necesario, es algo que me da paz. Además, todos los días antes de dormir, intento hacer una lista y rezo por todas las personas que hay apuntadas. Para mi, la mejor forma de transmitir a los demás cómo vivo mi Fe, es predicando con el ejemplo: acogiendo a las personas, siendo agradecida y ofreciendo todo aquello que me cuesta a Jesús.

Considero muy importante vivir la Fe rodeándote de personas que comparten tus mismos principios y que te aportan felicidad y alegría. La vida está llena de cosas buenas, ¿qué puede ser mejor que rodearse de personas maravillosas para compartirlas? Hacer planes divertidos, quedar con amigas y amigos, pasárselo bien… ¡en cada pequeño ratito se puede vivir la Fe al máximo!

Teresa E. Montilla