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Está bien bajar la guardia de vez en cuando

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Está bien bajar la guardia de vez en cuando

No sé si alguna vez les ha pasado que conocen a alguien, y comienzan a dialogar, a compartir algunas historias, anécdotas, se identifican con algunos gustos, conocen un poco de esa persona, y al mismo tiempo, esa persona conoce un poco de ustedes, en pocas palabras, sientes como si a esa persona la conoces desde hace años.

Esto lo menciono porque muchas veces por una u otra razón nos han lastimado, y esto limita nuestra capacidad de apertura con los demás en algunas ocasiones, y se comprende: nos da miedo que nos vuelvan a lastimar, que tal vez compartan algo que hemos confiado, que nos vuelvan a traicionar, pero tengo que decirte algo (que seguro ya sabes): esto forma parte de la vida, en algunos momentos nos van herir pero tal vez en otros momentos nosotros consciente o inconscientemente lo haremos, y es un riesgo que debemos tomar, que la mayoría del tiempo, vale la pena hacerlo.

Digo que vale la pena hacerlo porque al final, siempre comprobamos que el hombre está hecho para relacionarse, reflejo de Dios con nosotros, que buscamos una relación con los demás, que nos hace mucho bien hablar, compartir, abrir nuestro corazón, como Dios lo ha hecho y lo sigue haciendo, que se manifiesta y nos tiende su mano, que hace todo lo posible para encontrar en todo lo creado por El su amor, que nos cobija y alienta, por esta relación que encontramos con Dios no podemos negar que necesitamos relacionarnos con el otro, sobre todo, que le hace un bien a nuestra alma.

Está bien bajar la guardia de vez en cuando, ojala fuera así siempre, pero cuando lo llegamos a hacer nos damos cuenta que poder compartir mis sentimientos, mis anhelos y mis sueños con el otro nos hace experimentarnos profundamente aliviados, amados, emocionados, aun mas cuando la escucha, el cariño y todo aquello que hay en esa relación es mutuo, ya sea una gran amistad, o el comienzo de un gran amor, sea un dialogo más cercano entre un compañero nuevo, entre padre e hijo o incluso entre dos desconocidos, sea cual sea la situación, está bien quitar esa barrera y darnos a conocer, compartir todo aquello que hay en nuestro interior.

Hay que ser agradecidos, que aún tenemos la oportunidad de hacerlo, por aquellos que nos hacen decir: “vale la pena tomar el riesgo de abrir mi corazón”. Gracias a todos ellos, este pequeño artículo es para ellos.

Abraham Cañedo