Escribe María Álvarez de las Asturias un artículo en Coincidir con el que muchos nos sentiremos identificados.

Parte de un encuentro casual con un amigo en el que intercambian saludos y le pregunta cómo está. María ha perdido a su padre en medio de esta pandemia y el amigo responde:

– Bien, gracias. Bueno, que te voy a decir a ti que se ha muerto tu padre…

Y el artículo continúa: Ciertamente, lo que mis amigos han vivido no puede considerarse muy grave comparado con el sufrimiento de otras personas. Pero eso no elimina lo que han experimentado y lo que esta etapa tan difícil les ha provocado: ansiedad, abatimiento, tristeza, soledad,  preocupación.

Muchas veces nos pasa que nos comparamos nuestro sufrimiento con el de los demás y por no sobrecargarlos no lo verbalizamos.  Sin embargo, eso que nos pesa, para poder encajarlo y superarlo, no podemos guardárnoslo dentro: si se queda ahí no se cura, y seguiremos dándole vueltas, afirma María.

Puedes leer el artículo completo en Coincidir

Artículo anteriorEncuentros en la primera fase
Artículo siguientePropósitos para el 2021