viernes, septiembre 24, 2021
Confinadas por Amor
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«Amigos fuertes de Dios». Testimonio de Víctor Hernández

Qué difícil se hace sacar afuera algo que se lleva tan dentro como es la esencia de tu Fe. Por empezar por alguna parte, diré que soy estudiante de Derecho y que tengo 21 años, de Ávila y lo más importante, que creo en Dios. Nací en el seno de una familia católica, practicante de domingos y fiestas de guardar. Siempre, de una forma u otra he estado ligado a la religión, desde el colegio de Hijas de la Caridad hasta la Semana Santa. Por mucha vinculación que tuviera y horas que dedicase, siempre veía que algo en todo esto cojeaba hasta que me acerqué a Santa Teresa de Jesús. De “La Santa”, como la llamamos a nuestra paisana más ilustre, conocía la cultura popular que circula por Ávila y que se transmite en las familias, pero lo que verdaderamente me produjo el punto de inflexión en mi manera de vivir la Fe fue la oración. Con Santa Teresa he aprendido y sigo aprendiendo cada día que orar es tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”.

La oración te hace llegar a lo esencial y dejar a un lado la pompa y el ornato, que es medio pero nunca fin. Sin duda, esto fue el camino que me llevó al Sagrario. Es inmenso tener la certeza que Dios se hace presente en el Pan solo para entrar en ti, para que todos seamos portadores del regalo más grande que nos puede hacer el Señor, el Amor.

Ser portadores del Amor de Dios implica algo más grande que cualquier título que podamos cosechar en nuestra vida, y ser “Sagrarios móviles del Señor” no obliga a dale de comulgar de este Amor a todos cuántos nos rodean. Una forma muy buena de dar ese Amor a los demás es rezar por ellos. Yo he vivido en primera persona la fuerza de la oración y como es bálsamo para los peores momentos y energía para cuando se necesita. A esa conclusión, quizá, he podido llegar gracias especialmente a todas las monjas de clausura que el Señor ha puesto en mi camino. Sin duda, puedo decir bien alto que la oración es el motor y sustento del mundo. El mejor regalo que podéis hacer una persona el rezar por que se cumpla la voluntad de Dios en ella.

Ciertamente la oración es un gran medio para acercarnos a Dios, pero si falta la Eucaristía estamos haciendo el camino a medias. Yo, personalmente, era un cristiano “dominguero más, que iba a Misa muchas veces como mero trámite semanal. Hará como cosa de cuatro años, empecé a sentirme vacío, esa sensación que dicen de estar rodeado de gente pero solo, decidí pedir a Dios que me recobrara el sentido y fue entonces, no sé aún muy bien explicar por qué cuando empecé a sentir cada día la necesidad de ir a misa. Y efectivamente, salvo días puntuales, no falto un día a la Eucaristía. Ciertamente no se explicarlo, pero por llamarlo de alguna manera es como una especie de hambre de Dios, o reunirte con Cristo como podemos quedar con un amigo para contarle qué tal va eso de lo que un día le dimos quejas o para hacerle partícipes de nuestras alegrías y sobre todo, darle muchas gracias por salir cada día a nuestro encuentro.

Ten siempre en cuenta, querido amigo que me ahora me lees, que tanto en las buenas, en las malas y en las peores lo único que va a permanecer es Cristo siempre dispuesto a echarte un cable y que a su lado, no hay mal que cien años dure.

Esto que humildemente he contado aquí no es más que una forma de vivir el Amor de Dios, mi forma de ser un amigo fuerte de Dios.

Víctor Hernández Hernández
@victorher_99

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