Carta de un padre a su hijo que se ordena diácono

CARF Fundación publica una carta maravillosa de un padre a su hijo con motivo de su ordenación como diácono, al no poder asistir a la ceremonia por la pandemia

Mi querido hijo Branislav:

El día 12 de diciembre de 2020 transcurrieron 37 años de cuando me encarcelaron en la ciudad polaca Nowy Sacz. En ese entonces yo era un joven universitario de 20 años. Me encarcelaron por contrabando de literatura religiosa junto con otros dos amigos. Hacíamos contrabando desde Polonia a Checoslovaquia. Eran los años del régimen comunista cuando estaba prohibido comprar este tipo de literatura en las librerías.

… Las humillaciones y los palizas continuaron. Estaba en la cárcel con un prisionero psíquicamente trastornado, un luchador de profesión, que colaboraba con los policías comunistas: a los prisioneros nos atacaba sin razón, nos golpeaba y aterrorizaba.

Yo estaba psíquicamente destrozado hasta el punto de que empecé a darle vueltas a la cabeza, pensando si mi vida tenía sentido. Llegué a considerar que, si se diera la oportunidad, terminaría con mi vida…

…Fue como si una cuerda gruesa, formada por muchos hilos finos, poco a poco empezase a deshilacharse hasta que no quedar más que un último hilo sosteniendo mi vida. Ese último hilo era la fe en Dios. Ya había perdido la esperanza de que mi situación cambiará. Y, sin embargo, sabía Dios lo tenía todos en sus manos. Aunque esta realidad –que Dios está en todos esos sucesos– la entendí sólo después de muchos años… En aquel entonces lo que sentía era un abandono muy grande, pensaba que Dios se había escondido en algún sitio. Pero, una vez más, después de muchos años entendí que en ese momento ocurría justamente lo contrario: nunca he estado tan cerca de Dios como en aquel entonces…

…damos gracias a Dios por tu vocación.

Te recomiendo que leas la carta completa en CARF Fundación