¡Qué ilusión!

De nuevo, es una alegría poder compartir Tres Minutos Contigo. Una vez más, Antonio Sierra, estudiante del quinto curso de Medicina y colaborador de Jóvenes Católicos, vuelve a acompañarnos. Compartimos una breve conversación sobre el que, para muchos, es un hermoso motor: la ilusión. ¿Qué significa? Hablamos de esa chispa de esperanza que pone en marcha el corazón de los jóvenes de espíritu, tengan la edad que tengan.

Muchas veces, parece que la ilusión es un bien escaso. O que se acaba en seguida. Pero conviene recordar el tesón de nuestros mayores. Su capacidad de resiliencia. Ellos arreglaban las cosas cuando se estropeaban, en vez de tirarlas sin pensarlo. Ellos, que han atravesado verdaderas dificultades. Quizá, con humildad, seamos capaces de ilusionarnos con el mundo, con lo que existe. Quizá seamos capaces de asombrarnos y reconocernos como Hijos de Dios, agradeciendo todo lo que nos rodea. En su difícil juventud, el filósofo Wittgenstein reconocía: «No es lo místico cómo sea el mundo, sino que sea«. Es posible que esa capacidad de asombro que tienen los más pequeños cuando van descubriendo cada cosa sea una de las claves de la ilusión.