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Acogedor, tierno y obediente

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Acogedor, tierno y obediente

La semana pasada introdujimos la carta Patris Corde, y esta vez queremos entrar de lleno en ello. ¿Qué dirías de san José? ¿Qué dice el Papa de san José?

Primero, es un PADRE MUY AMADO: Aunque no es el padre biológico de Jesús es esencial para el plan de la Redención. Dios contó con él para ser el padre putativo de Jesús, para formar una familia. Dios quiso nacer en una familia para redimirla. ¿Cómo sería la Sagrada Familia de san José? No habrían huido a Egipto, no hubieran llegado a Belén, etc. Puede que san José no diga nada, pero no es lo más importante, sino lo que hace. Jesús lo amó como a un padre. ¿Cómo sería su muerte? ¿Lloraría Jesús? ¿Cómo te la imaginas? 

Segundo, es PADRE EN LA TERNURA: La mayoría de los designios de Dios se realizan a pesar y a través de nuestra debilidad. San José vive ante la inseguridad de no saber qué pasará mañana, él es responsable de la Sagrada Familia, ¡imaginaos qué responsabilidad! Pero en la inseguridad y debilidad san José experimenta la ternura de Dios. ¡Qué tierno es Dios! San José experimenta la ternura de Dios, experimenta constantemente la misericordia de Dios. San José no se enfada con su debilidad, con sus dudas, con sus inseguridades, no se molesta con los problemas que le vienen, no se enfada con su impotencia. El demonio nos acusa de nuestras miserias, pero el Señor nos dice que nos ama así. Dios actúa a través de nuestros miedos y debilidades, Dios nos necesita humildes, como san José. 

Tercero, PADRE EN LA OBEDIENCIA: San José en cada circunstancia supo pronunciar su Fiat. El Evangelio nos dice que el Patriarca es un hombre justo, es decir, es un hombre según la ley, que cumple la voluntad de Dios. Quiere lo que Dios hace y hace lo que Dios quiere. San José cumplió con su misión perfectamente, lo que nos hace santos es hacer lo que Dios quiere, es ser obediente a la voluntad de Dios. San José nos hace imitable su santidad porque es obediente hasta el final y vive abandonado en las manos de Dios. 

Cuarto, PADRE EN LA ACOGIDA: Acogió a María sin poner condiciones previas. Tomó decisiones a la luz de lo que el Señor le pedía. Acoge y es fuerte porque es prudente. Para acoger la voluntad de Dios hay que ser fuerte. San José acoge no solo a María, sino todo lo que con ello conlleva, acoge las circunstancias en las que va a nacer el Niño. Que nosotros también acojamos las circunstancias en las que nos encontramos como san José. Él toma decisiones concretas que le llevan a hacer la voluntad de Dios. Muchas veces las dificultades nos las pone el Señor para que elijamos lo que Él quiere. 

Quinto, PADRE TRABAJADOR: San José trabajaba honestamente para asegurar el sustento de la familia. Él enseña a Jesús a sacar el fruto del trabajo, y él también nos enseña a trabajar y la actitud que debemos tener cuando trabajamos. 

Sexto, PADRE EN LA SOMBRA: San José es padre en la sombra, como todos deberíamos ser, porque deberíamos ser un reflejo de la paternidad de Dios. El Papa mirando a san José nos muestra la paternidad humana bajo la sombra de la paternidad de Dios. Él es la sombra del Padre. La felicidad de san José reside en el don de sí mismo. Él muere a sí mismo y confía en Dios. 

Contemplemos a san José, querámosle más. El milagro más grande es el de nuestra propia conversión ambicionando su misma santidad, la santidad que se esconde.