lunes, agosto 2, 2021
Confinadas por Amor
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Ha sido un gozo decir Sí a Dios. Testimonio de Fidel Gómez Leal.

“Dichoso el corazón enamorado que en solo Dios ha puesto su pensamiento”

Con esta frase que escogí de Santa Teresa de Jesús, empezaba todo el camino hacia las órdenes del Diaconado, frase tomada de un poema de la Santa debido a que en mi pueblo hay una fundación de la misma puesto que he crecido junto al Carmelo.

Y es que me siento muy dichoso de poder haber recibido el orden del diaconado por mi obispo diocesano Don José María Yanguas el pasado 19 de diciembre, fecha histórica que se quedará marcada en mi memoria y en mi corazón y no solo a nivel personal, sino a nivel comunitario porque esta celebración se desarrolló en mi pueblo, en mi parroquia de Villanueva de la Jara, lo cual fue un gozo el poder decir ¡SI! al Señor en la comunidad parroquial que me ha visto crecer y madurar en la fe, rodeados de todas las personas que me quieren: mi familia, la gente de mi pueblo, mis amigos, el clero de mi diócesis… mis formadores y compañeros de seminario… y tanta gente que siguió esta hermosa ceremonia a través de las redes sociales. 

Debido a la pandemia y para salvaguardar la seguridad de todos, gracias a las nuevas tecnologías se pudo unir muchísima gente, que desde aquí les doy las gracias. 

Dichoso porque me siento enamorado de Dios, porque el Señor llama y hay que estar atento para responder a esa llamada… y así estoy… dichoso de haber escuchado al Señor y haber respondido esa llamada… Y es que muchas veces creemos que somos nosotros los que tenemos que dar todo al Señor y, sin embargo, es el Señor el que nos entrega todo, generosamente… porque nos ha creado por Amor… y ese amor se hace evidente en testimonios, en vidas, en palabras, en gestos, en rostros…  y eso mismo sucedió: El Señor me ha dado todo; y, ante esta gracia, yo solo tengo que dejarme hacer por él, entregarme y servirle.

Y eso mismo es lo que pude vivir en primera persona el pasado 19 de Diciembre… frente a mi pequeñez, mi debilidad, el Señor derramo su amor hacia mi… y como he dicho anteriormente no solamente a mí, sino a todo el pueblo cristiano… Porque Dios es Amor, está vivo y se manifiesta grandemente… Y en medio de la pandemia, donde todo parece ser oscuro o gris… el Señor me regaló y nos regaló este don como es el ministerio diaconal, el servicio a mi Iglesia Diocesana y a la Iglesia Universal.  ¡Como me gusta decir, el Amor siempre vence!

Estas navidades frente a todo lo acontecido en nuestra sociedad, han sido muy muy especiales….

Doy gracias a Dios porque he podido desempeñar el ministerio en el que, dentro de todas mis competencias he podido desarrollar la inmensa mayoría en menos de un mes.

He tenido la gracia de que el Señor se sirva de mi persona para hacer a una criatura hija de la Iglesia, hablo de mi primer bautizo, el cual fue muy emotivo y pude comprobar de primera mano cómo el Señor se sirve de nosotros como instrumentos de su amor… ¡Qué bonito!

También he podido predicar la Palabra de Dios de una forma plena en mi parroquia y en parroquias colindantes…. Poder llevar ese tesoro a los demás y hacer que el Señor llegue a los oídos a través de mi boca es una de las sensaciones más bonitas…. Dar al Señor a través de unas humildes palabras…

Otra de las competencias que he podido desarrollar ha sido presidir las exequias, algo totalmente diferente a lo anterior. Pero muy reconfortante el ver que somos para Dios aunque muchas veces no comprendamos la muerte…. Por ello tenemos que abandonarnos en los brazos de Dios y confiar en Él.

Y después de todo esto también pude llevar la comunión a los enfermos… algo que es totalmente gratificante. ¡Qué hermoso poder llevarles al mismo Señor a sus casas! 

Y, dado que el diaconado es el servicio de la caridad, he podido concretarla en llevar a los niños de familias desfavorecidas de nuestra sociedad juguete en estos días de Navidad tan señalados.

Sin duda, lo mejor que uno puede hacer es entregarse a los demás desinteresadamente…

Le doy profundamente gracias a Dios, día tras día por haberme dado la vocación… Ahora toca seguir desempeñando el ministerio compaginándolo con la vida del seminario y con los estudios académicos para que, dentro de unos meses, si Dios quiere, ser ordenado sacerdote.

Os pido que recéis mucho por mí en este camino hacia el sacerdocio… Camino en el que no me siento solo, porque camino junto con mi comunidad parroquial, Carmelitas Descalzas, comunidad del Seminario….. Caminamos juntos en el Amor.

“Dichoso el corazón enamorado que en solo Dios ha puesto su pensamiento”. 

 

FIDEL GÓMEZ LEAL

(DIACONO DE LA DIOCESIS DE CUENCA)

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