En lo ordinario también está lo Extraordinario. Testimonio Paula

    Muchas veces pensamos que vivir cerca del Señor e intentar parecerse a Jesús es algo
    muy complicado porque todo el bien que hizo Él comparado con lo que podemos hacer
    cada uno de nosotros es inalcanzable, pero yo soy de las que piensan que en cada pequeño gesto de amor diario es Dios mismo el que está presente y eso es algo ENORME!
    En una sonrisa o un acto de servicio se encuentra el mismísimo Cristo!!! Dicho esto, nunca dejare de sonreír o de servir, así Él siempre estará conmigo!!

    En lo ordinario también está lo extraordinario.

    Me llamo Paula y tengo 20 años. He tenido la suerte de crecer en una familia católica
    practicante y de tener un grupo de amigas que comparte los mismos valores que yo, pero
    también tengo la suerte de rodearme diariamente de personas que no han sido educadas
    en la fe, y como dice mi director espiritual, con ellas es cuando realmente uno se fortalece.

    Una vez, estaba contando a una de mis amigas porque para mi es tan importante vivir cerca de Dios y me respondió: Paula, que suerte tienes de saber con certeza que hay Alguien ahí arriba que te escucha y te consuela siempre. La verdad que me impactó un poco su respuesta porque me esperaba más una expresión dudosa en su cara antes que una respuesta tan humilde. Y qué verdad! Somos unos afortunados aunque a veces no lo
    aprovechemos o no seamos conscientes.

    Algo que a mí personalmente me ayuda mucho es contar para todo con mi Ángel de la
    Guarda (Os lo recomiendo!! Seguro que vuestro Angelito está deseando que le pidáis
    cosas!). Yo le pido que me ayude a ver al Señor en todo a lo largo del día. Es muy fácil
    autoengañarse y pensar que a Dios no le interesan mis problemas que me puedan surgir y
    que solo quiere que me dirija a Él cuando estoy feliz; o incluso al contrario también, que solo debo hablar con Él cuando estoy pasando por un mal momento y no cuando me lo estoy pasando bien. Pero no, Él es todo oídos siempre, 24 horas 7 días a la semana.

    Que yo sepa, aquí en la Tierra no tenemos ningún servicio de tan alta calidad. La pereza o incluso la vergüenza son dos barreras que nos impiden (a mi la primera) dedicar tiempo a lo verdaderamente importante, la oración. No solo me refiero a rezar y recitar oraciones, sino a parar y tener una charla en condiciones con Cristo para ponernos al día; y descubrir que espera de mi. Cuando nos abrimos a Dios, sin reservas, para lo malo y para lo bueno, es cuando realmente ganamos. El solo mira el corazón, no las apariencias.

    Además, como dice el Papa, el Señor es el manantial que mantiene vivos nuestros sueños,
    ¿de dónde íbamos a sacar las fuerzas cuando no podemos más si no es de Él? Todos
    tenemos grandes aspiraciones en la vida y aunque Dios nunca nos carga con algo que sabe
    que no seríamos capaces de hacer, todo requiere esfuerzo. Si contamos con su ayuda, se
    hace mucho más llevadero.

    Y ya para terminar, mi abuela siempre me dice que después de pedir hay que agradecer.
    Todo lo que venga de Dios es bueno, incluso si se sale de nuestros planes. Ser agradecido
    te da la gracia de ver todavía más cosas buenas a tu alrededor, menudo chollo ¿no?.

    Paula