A la sombra del Padre

El Papa nos ha propuesto algo muy grande y hermoso: vivir este año bajo la atenta mirada de san José. ¿Qué tendrá san José para que el Papa haya propuesto un año para contemplar especialmente a este santazo?

Es verdad que en la historia de la Iglesia, sobre todo en los últimos tiempos, el padre putativo de Jesús ha tenido una significación especial. Pío IX le declaró en 1870 patrón de la Iglesia Universal; León XIII dedicó, por primera vez, una encíclica a san José (Quamquam Pluries). El Papa Pío XI declaró a san José  defensor contra el comunismo; Pío XII lo declaró patrón de los trabajadores; Juan XXIII patrono del Concilio; Juan Pablo II  le dedicó una carta, Redemptoris Custos, custodio del Redentor; Benedicto XVI se llamaba José; el Papa Francisco empezó su pontificado el día de san José e incluyó al santo en las plegarias eucarísticas, desde entonces, en todas las Misas hay un memento a san José. El Papa Francisco ha señalado numerosas veces su gran cariño a este santazo, de hecho, tiene en su cuarto una imagen de san José durmiendo y debajo pone todas sus intenciones en forma de colchón. Para sentir con la Iglesia tenemos que vivir intensamente este año de san José. El Papa nos propone amar a san José, ponerlo más en nuestro corazón, imitarle más.

El Papa Francisco nos sitúa en el momento concreto que vivimos. Con motivo de la pandemia han emergido estas personas ocultas, personas que no hacen ruido, personas que hacen mucho bien pero se esconden. Todas estas personas que no salen en los periódicos pero que son las que cambian el mundo encuentran en san José un apoyo, un modelo. El Papa nos invita a mirar a san José, a hacer la voluntad de Dios como él. José pone el afecto en aquello que no hace ruido, el cumplimiento de nuestro deber cotidiano. No hay virtud más eminente que hacer sencillamente lo que tenemos que hacer. No buscar solo lo extraordinario, sino lo de cada día, el cumplimiento ordinario de la voluntad de Dios.

El Papa proponiéndonos la figura de san José quiere invitarnos a tomarnos en serio lo que Dios quiere de nosotros. ¿Dónde pones tu afecto? El demonio quiere ruido, tiene prisa, quiere que hagamos muchas cosas… Estos son tiempos de mirar a san José e imitar el modo de ser y de actuar del Patriarca.