Siempre he sido un apasionado por la música, en especial creo que se debe a mi papa y mi hermana: desde pequeño me tocaba admirar como mientras se limpiaba algún auto de nuestra casa o simplemente mientras se preparaba la comida en nuestra casa todo era música… Siempre me llamo más la atención el Rock, por una sencilla razón: la pasión y la forma con la que realizan sus interpretaciones.

Y precisamente en estos días en los que he estado con mi familia por navidad y año nuevo recordando mucho de mi infancia y esos momentos con la música venía a mi mente una cuestión: ¿Con que pasión vivimos nuestra vida? Siento que hoy en día nos limitamos tanto y no nos atrevemos a vivir con total pasión, en cuanto a pasión no me refiero a un instinto descontrolado o dejarse llevar precisamente por la primer reacción, sino que me refiero a ese impulso que sale de nuestro interior para ir por aquello que deseamos, que nos hemos propuesto, por aquello que anhelamos realizar para convertirnos en aquello que deseamos ser.

Amamos a medias, cantamos a medias, compartimos a medias, incluso lloramos a medias, el mundo se ha acostumbrado a vivir a medias, pero les tengo una sorpresa: estamos llamados a amar por completo, de lleno a las personas, de lleno a nuestros sueños, de lleno a todo aquello bueno que hemos podido lograr.

El mundo está cansado de ver personas a medias, precisamente en este momento y bajo estas circunstancias te necesitamos completo!, como cristianos debemos de ir a las profundidades, como Cristo lo hizo: dejarse amar y amar a los demás, para así dejar una pequeña parte de nosotros en cada momento que damos amor, así que anímate a vivir apasionadamente, como estamos verdaderamente llamados a hacerlo.

-Abraham Cañedo.

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