Eres tú el que elige seguir a Dios

    ¡Hola! Me gustaría dar las gracias por la oportunidad de aportar en esta plataforma mi granito de arena a los testimonios tan bonitos y especiales que he leído. Me llamo Mafalda, tengo 20 años y soy de Ponferrada, una pequeña ciudad al noroeste de España, en la comarca de “El Bierzo”. Desde hace tres años estudio “Derecho y ADE” en Oviedo.

    Mi testimonio de vida, de fe, no es más especial que ningún otro. Simplemente es el mío, sencillo, personal y MUY importante para mí.

    Lo primero que hicieron mis padres cuando salieron conmigo del hospital, recién nacida, fue acercarse a la Basílica de la Encina (aquí en Ponferrada), para enseñarme a la Virgen de la Encina, por la cual mi familia guarda un especial cariño y devoción. Nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida, en los momentos más importantes y difíciles, protegiéndonos y guiándonos. Tanto, que mi nombre completo es “Mafalda de la Encina”, que no me puede hacer más ilusión.

    Desde pequeña he vivido la fe en mi casa de una manera muy natural y muy libre. Creo firmemente en que vivir la fe libremente y sin condiciones, es un regalo precioso. Eres tú el que elige seguir a Dios después de todo, es por tu elección y no por obligación. Mis padres me han enseñado mucho a lo largo de mi vida, pero lo más importante, es que me han enseñado desde el ejemplo. Sus palabras siempre han sido acordes a sus actos. Y a día de hoy, los cimientos de mi educación, de mi fe, se los debo a ellos.

    Me acuerdo de ir muchas veces a misa con mi madre, o simplemente acercarnos a la iglesia para hablar un rato con Dios, y sentir una increíble serenidad y paz al salir. Uno de los valores que más admiro de mi madre es la confianza que tiene en la vida. Todo el mundo dice que es muy “positiva”, pero yo sé que se lo debe a su inmensa fe. Siempre confía, y eso es un ejemplo muy fuerte para mí de crecer en la fe. A lo largo de su vida, ha vivido circunstancias o situaciones muy difíciles, que ha sobrellevado con un arrojo increíble para seguir hacia delante, luchar y confiar en que lo que viene va a ser bueno.

    Lo importante que es el ejemplo.

    Mi padre, como mi madre, se ha educado también en una familia católica. Admiro a mi padre porque es una persona muy fiel a sus principios y sobre todo, es una persona buena y leal. Siempre ha estado muy preocupado por hacer que nuestra educación (tanto la de mi hermano como la mía) sea la mejor posible. Siempre nos dice que la mejor herencia que nos puede dar sin ninguna duda es la educación.

    Mis padres se conocieron cuando eran muy jóvenes, y se casaron poco después. Los dos apostaron por el otro. Casi 30 años después, su matrimonio para mí es ejemplo de lucha, dedicación y voluntad. Porque siempre están dispuestos a luchar en las dificultades, a no rendirse y a ser un equipo. A querer quererse. A entender que la otra persona no es perfecta, a aceptar también sus propios fallos. Y los dos, cada uno a su manera, saben que Dios va a darles la fuerza que necesitan, confían en él para seguir aprendiendo y afrontando diversidades.

    Para mí la familia es el pilar más importante de mi vida. Porque ellos me han enseñado, cuidado y querido incondicionalmente como soy. Mi fe, es muy importante para mí. En estos últimos años, sobre todo desde que me fui a estudiar fuera de casa, ha crecido y se ha afianzado en gran medida. Me di cuenta de lo increíblemente afortunada que era: por tener una familia que me quería, buenos amigos, estudiar la carrera que quería, tener todo lo que necesitaba. Y empecé a rezar más, a hablar más con Dios. Sentía que me daba paz, que me impulsaba a tratar de mejorar.

    Por entonces tenía miedos: a que mi carrera no me gustara, a no hacer amigos, a no ser capaz de poder con todo, a no ser capaz de enfrentar situaciones… Pero poco a poco aprendí a delegar aquello que me atormentaba y no estaba en mis manos, aprendí a confiar más en lo que tenía que ser.

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    A día de hoy, sigo esforzándome mucho por cumplir mis propósitos: ser mejor estudiante, amiga, hija, hermana, compañera, PERSONA. No significa que no viva momentos difíciles o malos, pero ahora los afronto de otra manera. Es muy bonito saber que Dios me quiere a pesar de mis fallos, de mis defectos. Es incondicional. Siempre me va a escuchar, a guiar, a querer. Y las personas que creen en él saben lo tremendamente especial e incomparable que es eso.

    Doy gracias por lo que tengo, por lo que soy. También pido perdón por lo que hago mal. Trato de ser mejor, trato de ayudar.

    Y me doy cuenta de que vivir, de la oportunidad de vivir es lo más increíble que tenemos, y por eso os animo a hacerlo teniendo en cuenta a Dios. Más allá de fechas señaladas, de estándares o presiones sociales. De tenerlo en cuenta en lo pequeño, en lo cotidiano. También en los momentos malos y difíciles, en los que te sientes perdido, porque SIEMPRE va a estar, incluso cuando dudemos de ello.

    Gracias por dejarme compartir estas palabras. Y os animo a seguir siempre hacia adelante, a tener y cultivar vuestra fe. A luchar y a valorar lo que tenéis. A no tener miedo de volver a empezar, a perdonar y a perdonarse. Mucho ánimo y feliz año.

    Mafalda