Tuve la suerte de estar en primera fila,
porque San José tiraba de la brida que me colgaba solo continuamente… ¡Uf!
Y me decía, fijándome bien la mirada: “Borrico, ven, acércate,
que María y Jesús no pasen frío”. ¡Ni que los burros fuéramos tontos!

Y no paraban de besarle. ¡No paraban de besarle! Jesús había nacido. Y María estaba preciosa. El Niño hermoso y José… un pelín nervioso.

Pero no paraban de besarle:
mejillas, frente, manos, nariz, barrigota…
Tanto que yo también intenté hacerlo.
Y disimuladamente,
cuando estaban besándole los pies,
me acerqué a su frente.
“Ahí voy, un buen lametón”…

Pero el buen José me frenó:
“Solo calor, Lucerico, tan cerca no”.

Y es que, claro, solo soy un borrico,
con pulgas, no recuerdo la ultima vez que me lavaron,
y alguna herida me he hecho en el camino de Nazaret a Belén.

¿Y si se pone malo el Niño por mi culpa?

No, ahora tenemos que adorarle,
que cuidarle, que mimarle,
que rezarle,
que darle los mejores presentes
y hacerle promesas de esas
que vamos a cumplir…

Ah, y tenemos que estar contentos,
aunque nos cueste,
aunque seamos los últimos,
aunque no nos aplaudan,
aunque no nos aprecien,
aunque nos calumnien,
aunque nos desprecien,
aunque nos olviden…

Porque este Niño Jesús que nace, viene a redimir al #mundo, a #salvarnos, a traer la #paz, y su #vida no será fácil. Luego Él entregará la suya por nosotros.

Y es hoy cuando empieza de nuevo.
Y es a Él a quien tenemos que parecernos.

Yo como borrico que soy me lo propongo,
tal vez tú puedas imaginarte y rezarle tus cosas siendo pastor, o ángel, o estrella, o lo que te invite la imaginación.

Reza. Si no sabes rezar, cántale un villancico, medita su letra. Si eso no te sirve, pide ayuda. Pero #APROVECHA, que se ha hecho #hombre hoy.

FELIZ NAVIDAD.
Inma Carrasco @icehache

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