domingo, junio 20, 2021
Confinadas por Amor
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Joan dio un SÍ rotundo a Jesús

Mi nombre es Joan Ruiz Antequera, tengo 17 años y vivo en Barcelona, concretamente en un pequeño barrio llamado Barceloneta. Este barrio siempre se ha caracterizado por la tradición pesquera y los trabajos de mar; dando lugar así a una fuerte devoción a la Virgen del Carmen. Yo me he criado en esta tradición. Fui a una escuela de las Hijas de la Caridad, donde me dieron a conocer a Jesús. Cristo siempre llamó mucho mi atención, pero nunca conseguí entenderlo. Cabe decir que siempre he tenido fe, pero al no tener nunca un referente, ya que mi familia no era católica practicante, sino que solo seguía la tradición propia de un barrio marinero, no participaba en la Eucaristía, no conocía la Iglesia, no iba a misa… Solo le rezaba a Jesús y a la Virgen de la Medalla Milagrosa por las noches.

Al tener conocimiento una monja de mi escuela mi situación, me propuso hacer la confirmación, cosa que puedo prometer que no escuché jamás. Esa hija de la caridad me explicó que la Confirmación era decir Sí a Cristo; Sí a llevar una vida cristiana y a ser  miembro activo de la Iglesia; un Sí que cambiaría mi vida. Yo acepté. De todo el barrio, solo hicimos el sacramento de la Confirmación yo y mi mejor amiga. Hice la catequesis instruido por el sacerdote de la parroquia de mi barrio, Sant Miquel del Port -San Miguel del Puerto- y por una catequista. Durante ese periodo de 2 años, muchas dudas e incertezas que tenía sobre el Catolicismo y sobre la vida en general fueron resueltas. Aprendí muchas cosas nuevas, cosas que ni siquiera me había planteado nunca. Me confirmé el 24 de diciembre del 2017, coincidiendo con el día de mi Santo. Mi vida estaba a punto de cambiar y aún no era consciente, la Divina Providencia me tenía preparada muchos acontecimientos…

El párroco de mi barrio me propuso hacer el Camino de Santiago y peregrinación a Fátima con la Delegación Pastoral Juvenil de Barcelona. Pero había un problema, ni él ni la catequista podían ir. Yo tuve mucho miedo, pero al final acepté y fui con mi compañera de Confirmación, sin conocer absolutamente a nadie. Los primeros días fueron horribles, y me arrepentía mucho de haber ido. Al transcurrir los días conocí al hermano de mi párroco, que también es sacerdote, y con él a su grupo de personas de mi edad. Todo comenzó a cambiar, ya no estaba solo, sino que tenía un grupo con el que por primera vez en mi vida me sentía cómodo simplemente siendo yo mismo.

Convivir con personas de tu edad que compartían tus mismas creencias me ayudó mucho y me lo pasé en grande. La percepción de ver el mundo y de vivir cambiaron. Ahora ya sabía bastante sobre el dogma de la Iglesia, la Buena Nueva y su mayor legado, su Madre. He conocido a mucha gente durante este tiempo, algunos de ellos imprescindibles para mí. Con ellos he vivido mucho; he hecho el Camino de Santiago por segunda vez, el Camino de San Francisco de Asís, peregrinación al Vaticano… Doy gracias a Dios por poner en mi vida a estas personas y por haber llenado ese vacío que durante tantos años he intentado llenar vanamente.

Actualmente participo en la Eucaristía, y no solo voy a misa, sino que también toco la guitarra los domingos, hago voluntariado en una residencia, etc. En pocas palabras, intento seguir los pasos de Jesús. También trato de contagiar mi fe a los demás, ya que como he hecho notar anteriormente, estoy rodeado de personas con una fe débil, nula o que incluso no conocen nada sobre quien fue Jesús y del legado que Este nos dejó.

Espero que con este escrito haya gente que aún con dudas, con miedo a ser criticado o no entendido diga un SÍ rotundo a Jesús, a Dios. Este es mi testimonio, mi historia, mi vida. Comprendida por unos, menospreciada por otros, pero con una única finalidad, ser un Cirineo de Jesús.

Joan Ruiz Antequera

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