Federico Rizzi, futbolista italiano tiene una historia de conversión impresionante, que nos cuenta Camino Católico.

Todo comenzó en un viaje a Medjugorje por dar gusto a su futura mujer. Allí le sólo hizo una petición a Dios: «déjame ver si existes». Al día siguiente en Misa vio a una joven poseída, cayó de rodillas y empezó a rezar. Entonces cuando la joven se desplomó a su lado, comprendió que que el mal existe y mediante nuestra oración se puede vencer.

«Comencé un viaje de fe con mi esposa, acompañado por algunos sacerdotes. Jugué durante otros tres años más, pero para entonces el fútbol ya estaba como muerto para mí, la pirámide de valores se había vuelto del revés. No me interesaba tener un buen coche, salir a cenar o leer los comentarios de la Gazzetta dello Sport… Empecé a pedir a los directivos que buscaran hoteles cerca de iglesias para poder ir a misa”.

Así fue cómo tomó la decisión de su vida: dejó el fútbol profesional para abrir una agencia de “viajes espirituales” con su esposa.  «El Señor no pretende que seamos exitosos, sino que le seamos fieles» reflexiona el ex – futbolista.

La gran prueba llegó cuando tuvieron a sus dos hijas siamesas. «Nos decían que el aborto sería más fácil y que luego ya podríamos tener más hijos. Sin algo de fe, no nos habríamos enfrentado al embarazo; o incluso creo que nos habríamos separado. Durante los cinco meses en que las niñas estuvieron hospitalizadas, mi esposa y yo aprendimos a conocernos en el hospital. El Señor estaba cerca de nosotros y le fuimos fieles. Sólo con Él se puede aceptar lo que sucede», asevera Federico.

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