Hace pocos días, conocí al Padre Damián María Mero redentorista. Creo que no fui la única que quedó encandilada por sus palabras. Es un sacerdote joven, simpático, agradable y muy activo en las redes sociales. Mucha gente lo conocerá por su actuación en el programa televisivo La Voz y por su espectacular participación en “33 el musical”.

Nos emocionó al hablar de la Eucaristía y explicarnos qué es y qué celebramos en ella.

La Eucaristía es signo del amor de Dios y clave para la vida comunitaria. Salimos de nuestros hogares para el encuentro de la comunidad, para celebrar juntos.

Celebramos el perdón gracias a la misericordia de Dios. Es el momento de poner en paz el corazón con Dios, con los demás y con uno mismo.

Celebramos la vida del cielo. Estamos llamados a caminar hacia él, a algo más, a ideales….

Celebramos la Palabra. La escuchamos y nos alimentamos de ella. La Palabra de Dios nos tiene que decir algo hoy, nos tiene que transformar. Nuestro corazón tiene que latir de modo acelerado cuando Dios nos habla. No podemos quedar impasibles al escucharla.

Después oramos con el “Credo”, que es creer en lo esencial, lo que no va a cambiar. Es creer en Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu y en la Iglesia.

Hacemos las peticiones poniendo en el corazón de Dios nuestras necesidades, sueños, anhelos….

Seguidamente, el ofertorio, es decir, la celebración de la caridad y generosidad. Compartimos con la comunidad lo que tenemos, como ya lo hacían las primeras comunidades cristianas.

Llegamos al “Misterio”, la Pasión de Jesús muerto y resucitado. Celebramos que Cristo ha dado la vida por nosotros, está vivo y se hace presente en el pan y vino. En la fracción del pan, Jesús se parte y se reparte, se deja comer, se deja amar. Es un gesto de ese Dios que ha entregado la vida por nosotros. Y, para poder acercarnos más y mejor al sueño que Dios tiene para cada uno, se nos da en la Comunión. Voy a repetir textualmente una preciosa frase a la que hizo referencia: “La Comunión no es un premio para los perfectos, es alimento para los pecadores”. Es una comunión con Dios y con todos los bautizados.

Tenemos un tiempo de agradecimiento, que es un tiempo para orar, hablar con el Señor y agradecer por todo lo que nos da.

Por supuesto, nos acordamos de la maternidad de María. Es nuestra madre del cielo, que nos acompaña y protege. Ella nos lleva al sueño que queremos cumplir de acercarnos a Cristo.

Y no podemos terminar la Eucaristía sin ponernos un compromiso para esa semana. Ese compromiso será hacer realidad el Evangelio que hemos escuchado.

Que nuestros ojos brillen de manera diferente tras la Eucaristía”. Que la persona con la que me encuentre, perciba que mi corazón está enamorado. Lo principal es enamorarse de Dios y anunciar el Dios que enamora, así las personas se sentirán amadas y se acercarán a Dios.

Terminó con una verdad que nos puede asustar un poco: “Las dudas son parte de la fe. Una fe con dudas es una fe que camina porque las dudas nos llevan a buscar, pedir, caminar…y cuando caminamos, encontramos”.

Os animo a seguirlo en las redes sociales. En muchas de sus intervenciones, aclara muchas dudas de fe y nos deleita con sus canciones.

Padre, gracias por ser tan hermoso testigo de Cristo.

MARIENMA POSADAS CIRIZA

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