Conforme ha pasado el tiempo, especialmente toda esta etapa que estamos viviendo con la pandemia mundial que estamos enfrentando, creo que nos podemos dar cuenta de una realidad muy clara: el hombre es frágil, lo era antes y lo seguirá siendo en un futuro, esto no nos debe de asustar, sino que es bueno tener esto presente en los diferentes momentos de nuestra vida.

Sabiendo que somos así de frágiles es un buen momento para agradecer: agradecer el simple hecho de existir, pues es bueno que existas, tú que estás leyendo esto y yo que estoy escribiendo, y que a través de algunas palabras juntas podemos llegar a experimentar los mismos sentimientos, las mismas sensaciones y que tal vez podemos tener más cosas en común de las que nos podemos imaginar, agradece tus dones y tus talentos, agradécele a Dios tus virtudes y también tus defectos, pues te empujan a crecer y a ser mejor.

¿Por qué a veces somos tan tercos? ¿Por qué no nos dejamos enseñar por Dios?, hoy me hago la invitación y a cada persona que lea esto: hay que dejarnos enseñar por Dios a través de los sucesos que ocurren en nuestra vida, desde el más insignificante aparentemente hasta el más extraordinario, como el que estamos viviendo hoy, que somos únicos e inigualables. Cuando hacemos esto poco a poco la vida nos cambia, pues si amar a otra persona nos ayuda a crecer, el sabernos amados por Dios y saber que somos de Él y que hacia El vamos nos debe hacer querer dar lo mejor, nos debe hacer personas agradecidas en todo momento.

Es bueno que existas, en este momento de la historia, de tu entorno, de tu realidad: el tiempo de Dios en nuestra vida es perfecto.

-Abraham Cañedo

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