Todo el mundo quiere ser feliz, estar alegre. Pero el día a día muchas veces no nos lo pone fácil. Aparecen los problemas, la enfermedad y hasta la muerte. ¿Cómo compaginar todo eso con ser felices?

Si no pones a Dios en la ecuación… posiblemente te cueste mucho e incluso haya circunstancias que no puedas llegar a entender.

En este video comparto algunas de las situaciones cotidianas en las que se culpa a Dios de las desgracias que nos acontecen y doy cuatro claves de por qué más que culparlo lo que debemos hacer es apoyarnos en Él para alcanzar esa meta, para ser personas tremendamente felices.

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