Inmaculada, ruega por nosotros

Cuando por estas fechas hace ya un año contacté con la página de Jóvenes Católicos y se ofrecieron a que prestase una colaboración con ellos, nunca pude imaginar que mi día asignado al mes fuese a coincidir con el día de la Inmaculada Concepción. Por eso y pese a que sabéis que mis temas favoritos son el amor, la misericordia y la esperanza que vienen de parte de nuestro Señor, no está demás hoy dedicar estas líneas a nuestra Madre.

Se me llena la boca de alabanzas e ideas tan bonitas que ni siquiera sé como podría plasmarlas aquí. La Virgen, nuestra Madre, madre de todos los cristianos, el medio utilizado por Dios para traernos la Redención, la mujer más importante de la historia…. Son tantos y tantos títulos que se le han dado a María durante la Historia y aún así es imposible describir su belleza, su humildad y su pureza.

La Virgen María es uno de los personajes bíblicos más importantes. Por la Virgen vino Jesús, ella se mostró favorable al anuncio del ángel Gabriel, y pese a que se quedó cuanto menos sorprendida, decidió aceptar por todos nosotros tan maravilloso encargo. Durante su embarazo, Jesús se sirvió de María para hacer el bien (recordemos el pasaje donde el Niño da una patada en el seno de María y Isabel queda llena del Espíritu Santo), y una vez nacido Cristo se encargó de cuidarlo y protegerlo hasta el comienzo de su vida pública. También por María hizo Jesús su primer milagro (las bodas de Canáa…) y le acompañó hasta su muerte en la Cruz.

Es tan vital la importancia de la Virgen en la historia de la Salvación que no puede entenderse sin ella; así lo quiso Dios que por una muchacha joven y humilde viniese la Salvación al mundo. ¿Qué otra cosa podemos si no agradecer a Dios que lo hiciese de este modo? ¿Y que hacer también si no exaltar a nuestra Madre por tan grandioso favor?

Queridos amigos esto es lo bonito de todo, una mujer aceptó el encargarse de cuidar al hijo de Dios, a Dios mismo y de acompañarle hasta su último momento de vida. Tanto es así que en recompensa fue subida en cuerpo y alma al cielo y además por méritos de Cristo-Jesús nació sin mancha del pecado original (la fiesta que celebramos hoy de la Inmaculada Concepción). Esto es así porque Dios no podía estar en contacto con el pecado, por eso decidió preservar a María de la mancha original.

Pues ojalá y sepamos también reconocer esto, ojala con nuestra boca y con nuestra vida hagamos un ejemplo de alabanza a María. No olvidemos que solo se puede adorar a Dios, pero no hay nada de malo en exaltar las cualidades de su Madre. También le pedimos a nuestra querida María que no se canse nunca de interceder por nosotros, que ruegue al Señor por nuestra salud en estos tiempos tan terribles, y por nuestra fe, que nunca jamás nos falte fe para seguir creyendo en Jesucristo. Os mando un saludo y que la Virgen os encomiende al Señor, de todo corazón.

Carlos García Moreno