Vivir Adviento

1.- El joven estudiante de ingeniería mecánica naval que diariamente tiene que trepar hasta la copa de un abedul en una aldea de Siberia para conectarse a internet, descargar el contenido de las clases y así poder seguir estudiando, ha hecho llegar a todo el mundo por medio de unos videos grabados por el y distribuidos desde lo alto del árbol a través de Tik Tok, un mensaje en que denuncia la situación de precariedad tecnológica en la que se hayan los pequeños núcleos rurales de Rusia y eso es precisamente lo que hacía el profeta Ezequiel a quien dijo Dios: «te he constituido Atalaya de la casa de Israel cuando oigas de mi parte la Palabra apercíbelos de parte mía».

2.- El Ayuntamiento de Fuengirola (Málaga) ha puesto en marcha la campaña «no estáis solos» dirigida a la atención de los mayores de la ciudad, especialmente los que viven sin ninguna compañía. Se trata de una iniciativa por la que el Área de Tercera Edad ha abiertos dos teléfonos para que estas personas puedan contactar con sus responsables y solicitar ayuda, como la compra de alimentos, medicinas o los recados más básicos.

3.- Casi trescientas personas acuden a diario a la Cocina Económica de Oviedo para recoger la comida y la cena. Toca mantener distancias, no hay comedor sino que la comida se entrega para llevar. La cola de espera supera normalmente la hora. En ocasiones ronda más bien la hora y media. Los usuarios aumentan cada día, advierten las Hijas de la Caridad que regentan la institución. Ya atienden a un 40% más de los ovetenses. Es generalizado en todas las entidades de ayuda, faltan manos y recursos para afrontar una situación que les ha desbordado: familias sin alimentos, sin trabajo, sin fondos para pagar alquiler y con muchas facturas pendientes.

He querido comenzar esta pequeña reflexión sobre el tiempo del Adviento para que estas tres experiencias nos sirvan de despertador ante un cierto aburguesamiento de nuestro vivir cristiano. Es como aquellos que junto al río Jordán le preguntaban a Juan el Bautista: ¿Qué tenemos que hacer? ¿Qué hemos de hacer de una manera concreta para que el Señor nazca en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra casa, en la sociedad en la que vivimos?. ¿Qué hemos de cambiar, convertir, enderezar, allanar? Cada uno de nosotros estamos llamados a ser como ese joven de Siberia inconformista con la realidad que vive y que busca salidas y soluciones, aunque sea subiéndose a un árbol. Cada uno de nosotros ha de ser como el profeta Ezequiel que acoge la Palabra y la entrega, la pasa. Cada uno de nosotros tiene que abrirse a preocuparse por sus vecinos más inmediatos, por los orillados y descartados de esta sociedad que tenemos muy próximos y a los que podemos ayudar, aunque sea con algo tan sencillo como hacerle los recados de cada día. Y cada uno de nosotros somos pobres que dicen a otros pobres «dónde dan de comer». La cocina económica necesita manos, manos para trabajar gratuitamente, para distribuir, hacer cadena de favores. Te vas a quedar quieto, parado? Te vas a quedar en el sofá mirando para otro lado y diciendo «esto no va conmigo»? No busques excusas, el verdad que la pandemia está ahí pero no puedes quedarte al margen, se propositivo, cuídate y cuida a los demás. Pero se positivo, actúa .

El Adviento es un tiempo en que la comunidad eclesial es convocada a preparar la Navidad, a crecer en la esperanza, a acoger con fe la venida del Señor. Y Dios está viniendo continuamente, por cierto le encanta disfrazarse, así que ponte las pilas, estate atento: es Cristo que pasa. Sería una pena que te lo perdieras!

La esperanza es un don La esperanza no puede ir sola, va de la mano de la fe y la caridad, se concreta en el servicio. Por eso te he puesto esos ejemplos primeros, no son únicos ni exclusivos, sólo he pretendido hacerte pensar y que te cuestiones. Esto daría para mucho, pero no quiero darte la brasa. Eso si: «el tiempo es oro» y el tiempo es paciencia de Dios. No lo vivas de cualquier manera, vive responsablemente para que tu tiempo sea «lugar de Dios»

Un consejo práctico: sabes «sólo los limpios de corazón verán a Dios». Adviento es el tiempo ideal para hacer limpieza, limpia tu corazón, ponte en paz con Dios y con los hermanos, tira lastre, quédate con lo que de verdad importa y pon a Dios en el centro de tu vida. Por si no te habías enterado te estoy invitando a una buena confesión. Prepárala bien, a conciencia, busca un buen examen y piensa con calma en todo lo que tienes que mejorar, cambiar, convertir para que Dios pueda venir a ti. Sólo si tu corazón está limpio podrá venir a gusto y quedarse.

Por ultimo, te aconsejo que te pegues a la Virgen María. Nadie mejor que Ella para ayudarte en este camino. Habla con Ella con toda confianza y naturalidad, es Madre y te comprende perfectamente. Su camino de fe también fue complicado y no exento de sufrimiento. María era una chica joven de tu edad a la que el Señor le planteó un día un cambio de planes, unos planes grandes «ser la Madre de Dios». María como tú se asustó, preguntó ¿como puede ser esto? con mis medios? Pero Ella se fió totalmente de Dios y se lanzó sin frenos a vivir de las sorpresas del Señor. Y responde «Hágase en mi» Esta respuesta no sólo cambió toda su vida. También hizo posible el sueño de Dios sobre nosotros. Ella lo hizo con sencillez, con humildad.

Bueno, ésta es mi propuesta para este Adviento. Espero veros en la noche buena «con la debida distancia y mascarilla» pero cantando a pleno pulmón junto a la gruta de Belén. Seguro que ha merecido la pena. Un fuerte abrazo.

José Juan Hernández Déniz, canónigo de Covadonga.