Hoy quiero dirigirme a ti que has aterrizado en esta página. Antes de seguir leyendo quiero que pienses por un momento todo lo que te rodea. Pregúntate qué precio tiene pero sobre todo qué valor. Te darás cuenta que el valor de las cosas no lo establece cuánto cuestan en términos económicos, sino en el valor que tienen.

Casi todas las que has pensado que te dan paz cuando lo necesitas, amor incondicional cuando la vida golpea, ratitos para desconectar, no valen dinero, pero su valor es mil veces mayor que todo el oro del mundo.

¿Por qué te digo esto?, porque la sociedad del mal llamado “bienestar” nos ha establecido una serie de prioridades y objetivos que ni de lejos responden a lo que estamos llamados a ser.

Dios, sí Dios, cuando creó este maravilloso mundo, cuando pensó en ti y en mi, nos regaló todo, absolutamente todo, cada uno con nuestras cruces y circunstancias, para darle sentido real a las cosas.

Nos olvidamos muchas veces atrapados por otras cosas de centrar el “tiro”. Ponemos foco en aquello inmediato y de placer pasajero sin medir a qué estamos “jugando”.

Pues bien, no creo que falten más palabras, ahora solo depende de ti y de mí, de darle la vuelta a la sociedad del “bienestar” y convertirla en sociedad de “estar bien”. Primero ser y estar luego todo lo demás.

Javi Pacheco

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