viernes, octubre 22, 2021
Confinadas por Amor
InicioTESTIMONIOS"Mi vida en sus Manos". Belén López Carrizosa

«Mi vida en sus Manos». Belén López Carrizosa

Dicen que la Fe es creer sin ver, sin embargo, creo que es cuestión de saber mirar, apreciar a Dios en lo escondido, a plena luz del día, en lo inmenso y en lo pequeño. Dios está presente en el día a día, solo hay que querer encontrarlo.

Soy Belén López de Carrizosa, de Jerez de la frontera, Cádiz. Tuve la suerte de crecer en una familia católica donde desde pequeñita me mostraron el amor de Dios. Esta educación comulgaba con la que recibí en el colegio Grazalema, ayudado espiritualmente por el Opus Dei, al cuál fui de los 2 a los 18 años.

Desde pequeña me he sentido muy cerca de Dios. No sé si sería la inocencia, pero tenía fe ciega en Jesús. No tenía ninguna duda y lo veía todo muy claro, no era capaz de comprender como otros no sentían de ese modo. En ese momento amaba a Dios sobre todas las cosas sin saber que así debía hacerlo.

Era una niña muy juguetona y los deberes era algo que parecía no ir conmigo. Un día en clase de religión, con unos 8 años, nos mandaron escribir una carta al niño Jesús. Fue la primera vez que hice los deberes sin que nadie tuviera que decirme nada. Hace poco encontré esa carta por mi casa, qué bonito fue escribirle con tanta confianza, tanta naturalidad, como si de mi mejor amigo se tratase. En la posdata decía “Señor, espero que tú también me escribas”. Ojalá siempre tenga ese corazón de niño con tantas cosas que contar y seguir diciendo con Fe “Ven señor Jesús”.

A medida que fui creciendo seguí viviendo mi fe con templanza, adjetivo con el cual me identifico, sin grandes altibajos en mi vida. El colegio me lo ponía fácil pues dedicaba momentos a nuestro encuentro con Dios por lo que el lazo que me unía a Él, con inocencia de niña, seguía a medida que iba creciendo.

Cuando llegué a la universidad, mantener esta relación se volvió un reto más, debía ir a buscar a Dios en mis tiempos libres y me retaba a elegirlo. Conocí a gente nueva con pensamientos distintos y solíamos debatir de estos temas. Esto me forzó a planteármelo todo y hacerme las preguntas que nunca me había hecho. Empecé a temer que lo racional se impusiera sobre lo trascendental y que mi Fe se tambaleara, sin embargo, descubrí que la razón solo encuentra sentido en Dios.

En junio de 2019 conocí a Fernando. Una vez más tuve que reafirmarme en mi Fe, pero esta vez de una manera más profunda. Él era católico y se encontraba cerca de Dios, aunque de una forma distinta a la mía. Él recurría mucho a la oración y a veces iba a misa. Su relación con Dios era muy especial, no había reglas, era un poco guiado por su necesidad, me explicaba su forma de vivir la Fe y me llamaba la atención, podía entender que sonara atractivo. Me resultaba difícil dar argumentos sólidos de mi forma de acercarme a Dios, ofreciendo sacrificios y aceptando su voluntad. Tuve que leer y preguntar mucho para responder todas las preguntas que él me hacía. Su curiosidad me permitió explicarme en numerosas ocasiones y poco a poco íbamos creciendo los dos en la Fe. Yo conociendo y acercándome con amor a Dios y él recibiendo la gracia de los sacramentos, aprendiendo y haciendo suyo aquellos anhelos que al principio veía solo como míos.

La Fe es probablemente el aspecto más importante en mi vida, camino tranquila y feliz de poder descansar en el Señor todos mis agobios y alegrías, saber que no importa cuán grande sea aquello que me inquieta que siempre tengo a Quién recurrir; un problema, Dios, algo que agradecer, Dios, algo que esperar, un sueño, Dios. Siempre he sentido mucha paz dejando mi vida en sus Manos, mi querer en su voluntad y mi obrar en sus designios. Pues todo ello me lleva por un mismo camino, al Cielo.

P.D. Señor, espero tener siempre la capacidad de elegirte y si estoy confundida, si se tambalea mi fe, dame la capacidad de caminar sin ver.

Belén López Carrizosa

RELATED ARTICLES
- Advertisment -

LO + ÚLTIMO DE JC