Mi Fe

    Antes de todo, me presento. Mi nombre es Juan Liquiniano, tengo diecinueve años y pienso que no tendría que estar escribiendo esto.

    Soy sólo un novato. Hay mucha gente que podría llevar a cabo este artículo mucho mejor que yo. Por otro lado, si me lo han pedido, también será porque Dios quiere que lo haga. Con su gracia, voy a llevarlo a cabo.

    Desde pequeño he vivido en un ambiente de fe, algo por lo que doy muchas gracias a Dios. Fui a un colegio de fomento y siempre estuve bien arropado. 

    (Fue en el verano de tercero a cuarto de la eso, en la JMJ de Cracovia, cuando decidí tomarme mi fe enserio. Comencé por primera vez a involucrarme verdaderamente en ella, y desde entonces, ha sido toda una aventura).

    Ahora yo te pregunto, querido lector, ¿qué es la fe para ti? 

    Según el Catecismo De la Iglesia Católica, la fe es “la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado”, pero, ¿de verdad tú crees en todo eso?

    Creer es confiar y no podemos hacerlo si no confiamos. La fe, capacita nuestra confianza total en Dios.

    Personalmente, me siento afortunado por ser consciente de esto. Me encanta saber que el Jefe nos cuida, y tengo la certeza de ello, precisamente porque confío.

    Muchas veces, hacemos las cosas por pura costumbre o tradición familiar. Casi nunca nos paramos a reflexionar nuestro porqué. 

    Esas costumbres, que no son en sí una cosa mala, son sin embargo poco sólidas, motivos por el cual, en muchas ocasiones se acaban dejando de lado.

    En la JMJ sucedió algo que me marcó especialmente. El Papa dijo que debíamos que levantarnos del sillón y salir al mundo. 

    Desde entonces mi vida ha sido una constante búsqueda de esto.

    No te voy a negar que he tenido rachas muy malas pero, a pesar de ello, a pesar de lo mucho que me haya podido costar aceptarlas según los momentos, mi Padre me estaba cuidando en todo momento.  

    Mi trayectoria ha sido un querer salir de esa zona de confort y hacer su voluntad.

    Que bonito es cuando piensas que estás en tu sitio, y de repente Dios te cambia todos los planes. Aunque al principio me supuso muchos enfados con el Jefe, al final, caí en la cuenta de que, sólo Él, sabe dónde vas a ser realmente feliz.

    Sólo le pido no acostumbrarme a Él. Quererle cada día más que ayer y menos que mañana.

    Dios siempre te da luces que seguir pero, cada uno es libre de elegir verlas o no verlas. No hay mayor ciego que el que no quiere ver.

    Dios nos habla desde muchas direcciones: por medio de otras personas, por medio de un pensamiento, por medio de su palabra en la biblia, etc. Por todo tipo lugares de lo más inesperados y variopintos.

    Esto, ha sido muy clave en mi camino, por lo que, desde mi propia experiencia, me atrevo a afirmar la veracidad de todo ello.

    Y todo esto lo concreto como seminario de la diócesis de Getafe.

    Porque no hay mayor libertad que hacerse esclavo por amor.

    Juan Liquiniano Torres