Yo este Adviento quiero ser como…

Yo este Adviento quiero ser como… ¡SAN JOSÉ!

Cada semana podemos ir poniéndonos en la piel de cuatro figuras para vivir mejor la llegada de Jesús, y esta semana nos podemos fijar en san José. Y ¿por qué empezar por él y no por la Virgen? Porque mirar a José es también mirar a la Virgen y no hay mejor manera de empezar. Además, estamos en la semana de la Novena a la Inmaculada y ver cómo san José aprendió de la Virgen puede ayudarnos mucho a contemplar a María, a aprender de ella de la mano de este santazo.

Querido san José: Estaré bien cerca de ti estos días porque quiero preparar la llegada de Jesús como tú, sin impaciencia, con una enorme conciencia y responsabilidad, con cuidado, detalle, cariño, encargándote de buscar un buen sitio, un buen animal para ir a Belén, atento a los peligros del camino… Y quiero dejarme empapar de todo aquello que aprendiste de la Virgen. Cómo aprendiste tu docilidad mirando a María, tu pureza, tu piedad, tu fortaleza, tu prudencia, tu justicia, tu silencio, tu caridad, tu paciencia en la espera de la llegada del Salvador… ¡Cuánto debiste aprender de tu esposa!

Quiero detenerme en ti para poder crear el ambiente adecuado en mi vida para que nazca el Señor y nazca muy a gusto. Que verdaderamente me urja estar en vela y preparada para cuando nazca, que no lo deje todo para la última semana de Adviento, sino que ya vaya preparando mi corazón; que ya vaya pensando todos los regalos que le quiero hacer a Jesús, como seguro que tú también lo pensaste.

¿Cómo sería tu cuidado a la Virgen en este último mes? ¿Cómo trabajarías? ¿Qué pensarías? ¿A qué morirías de ti mismo? ¿Qué cantarías? ¿En qué te fijarías? Eso mismo quiero yo, san José.

Querido san José: enséñanos a preparar el camino como tú, a tener esa reverencia y piedad ante la inminente llegada del Salvador, el hijo de tu amada esposa. Fijémonos mucho en ti porque así nos harás mirar mucho a la Virgen. Muéstranos tu corazón para amar a la Virgen y al Niño como tú lo hiciste. ¡Qué complicidad deberíais tener este último mes María y tú! Que entre en el hogar de Nazaret y pueda vivir