Marcelo Rynoso, argentino de 56 años, es viudo y padre de dos hijos. Su mujer murió de cáncer hace 8 años y ahora, tras su paso por el seminario, ha sido ordenado sacerdote.

LMNeuquén ha recogido su testimonio. Reynoso no era muy creyente, pero su esposa, Alejandra, le fue acercando a Jesús. “Yo sentí que Alejandra, mi esposa, fue la que siempre estuvo llevando a Jesús a nuestra familia, fue catequista, le dio la catequesis a nuestros hijos, me acompañó siempre a mí también en este camino de encontrar a Jesús. Después Dios se encarga de hacer de esta vasija de barro lo mejor”, explicó Reynoso.

“Mi amor pasó de Alejandra a Jesús, y en esa misma fidelidad no hay búsqueda de otras cosas”, ha señalado. Sus hijos le apoyan y acompañan en su nueva vocación.

“Todo lo que ha pasado en mi vida, todos los momentos que tengo y que atesoro son todos regalos de Dios. Por algo Él lo ha decidido y lo ha querido. Hace de este barro una vasija que puede contener ese amor que Dios nos da para dar a los demás”, ha afirmado.

Cuando explica el lema de su sacerdocio, “No puedo callar lo que he visto y oído”, dice «No puedo callar todo ese amor que el Señor me ha dado».

Si quieres conocer este testimonio completo, puedes hacerlo en LMNeuquén

 

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