«Jesús es el protagonista de mi vida»

    ¡Hola!

    Me llamo Llanos y tengo 17 años. Vivo actualmente en un pueblo cerquita de Toledo. Mi familia es una familia católica y yo soy la mayor de tres hermanos. Gracias a Dios me he criado desde bien pequeñita en un ambiente religioso.

    En primer lugar, vengo a hablaros de ¿Quién es Jesús para mí?

    Para mí Jesús es el protagonista de mi vida, la persona que me ama con locura. Él lo dejó todo, se despojó de su rango, y se hizo esclavo, por mí y por ti. Es el amigo que nunca falla, el que, a pesar de tus errores, te quiere y te perdona. ¿Hay algo más grande que eso?

    Mi relación con Jesús siempre ha sido algo fuerte, sobre todo a partir de los 14 años, cuando realicé mi primera peregrinación. Él tocó mi corazón de una manera más personal y especial. Siempre había creído en Dios, iba a misa los domingos con mis padres y también a catequesis, pero fue en esa peregrinación cuando el Señor me empapó de puro amor misericordioso. Desde entonces, poco a poco, he ido creciendo en la fe, con dudas y muchas preguntas, tentaciones y a veces desesperanza, pero siempre he ido de la mano de la Virgen María, Mamá. Ella es mi ejemplo, ejemplo de decir que SÍ a la voluntad de Dios. Ella es a quien acudo cuando no puedo dormir bien, cuando estoy nerviosa por algún examen o cuando tengo algún problema con mis amigos. Sin duda Ella es mi REFUGIO en mayúsculas, ella nunca me suelta de la mano, con Ella TODO se puede.

    La fe no es solo decir que crees en Dios y ya está, no. Tener fe es perseverar, ser constante, incluso cuando lo ves todo oscuro. Tengo un ejemplo muy reciente: hace 4 días di positivo en Covid 19. Lo primero que se me pasó por la cabeza cuando me lo comunicaron fue un agobio brutal… Tengo muchos exámenes cerca y el aislamiento en una habitación sin poder ver a mis padres no ayudaba, hasta que me paré a pensar y dije: “Señor, este es tu plan, no solo voy a llevar tu cruz, sino que la voy a abrazar, y voy a hacer de ella un testimonio de fidelidad y perseverancia hasta en mis peores días”. Para mí, perseverar en la fe es lo más importante, porque todos tenemos días donde la fe flojea o nos surgen varias dudas, pero incluso ahí, Él nos escucha y nos acompaña.

    El invierno pasado, tuve una racha de “fe pasota“ lo llamo yo; más o menos es vivir la fe desde la rutina: ir a misa, rezar si me acuerdo por la noche, todo eso… Hasta que este verano me invitaron a ir a primera alabanza. Allí me di cuenta de que el Señor me amaba hasta el extremo, tanto, que me perdonaba todos los errores, me dejaba comenzar de nuevo. Hubo una canción que me marcó mucho en esas alabanzas, en especial esta frase. ”Soy la niña de tus ojos”. En esa frase de la canción, me di cuenta de que Él era el único que podía darme la felicidad de verdad, Jesucristo es el único que nos puede ayudar a hacer de lo ordinario de nuestra vida, algo extraordinario.

    También os quiero plantear una pregunta que me hago yo todos los días: ¿Por qué los jóvenes cristianos de hoy en día tenemos tanto miedo a decir que creemos en Jesucristo? San Juan Pablo II nos dice: “La humanidad tiene la necesidad imperiosa del testimonio de jóvenes libres y valientes, que se atrevan a caminar a contracorriente y proclamar con fuerza y entusiasmo la propia fe”. Vivir a contracorriente, a eso estamos llamados los jóvenes cristianos, a vivir la vida de manera brutal, agradeciendo cada pequeño detalle, ofreciendo nuestro estudio diario, amando a nuestros enemigos y proclamando la verdadera felicidad.

    Os invito a que seáis sal para el mundo; nosotros somos la sal de la tierra. Vamos a revolucionar la vida y a amar las pequeñas cosas de cada día.

    Por último, os pido que hoy deis las gracias por la vida que tenéis, por los padres que tenéis, por vuestros hermanos, vuestros amigos…, que son regalos que Dios ha ido poniendo en vuestra vida. Yo estoy dándome cuenta de los pequeños milagros que el Señor hace y a veces pasan desapercibidos. Es hora de pararse y pensar si de verdad valoramos lo que tenemos. Yo hay veces que pienso si al final me merezco todo lo que me da. Pero es que Él me quiere tanto que incluso lo que me quita me lo multiplica por tres. Somos muy afortunados.

    No me enrollo más. ¡Ey chicos, no vais solos! ¡Sed fuertes, vivid a contracorriente y amad sin medida! Ahí encontraréis la verdadera felicidad.

    Porque creer es confiar”.

    Que Dios os bendiga y que la Virgen os proteja siempre. Un abrazo.

    Llanos Mesones Muelas