«las puertas de la Iglesia no se cierran nunca a quienes sufren»

La semana pasada, según publica la Archidiócesis de Oviedo, algunos trabajadores y autónomos de la hostelería y los pequeños comercios se encerraron en diferentes iglesias de la Diócesis.

Con este motivo, el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz, hizo pública una nota el lunes, 16 de noviembre, en el que manifestaba que “los cristianos compartimos y sufrimos todas las consecuencias de la pandemia actual en lo sanitario, lo social, lo laboral y lo económico. Además, también, en lo estrictamente religioso al verse limitadas y trastocadas nuestras celebraciones litúrgicas, nuestra labor catequética e, incluso, nuestro compromiso de asistencia en la caridad, a tantas personas rotas por esta circunstancia del coronavirus”. Recordaba también que “las puertas de la Iglesia no se cierran nunca a quienes sufren por cualquier motivo, y no queremos cerrarlas precisamente cuando más se necesita la ayuda de la fe, el compromiso de la caridad y la fortaleza de la esperanza. Son muchos los que vienen a nuestras iglesias para encontrar lo que necesitan en estos tiempos duros que nos ponen a prueba”.

El párroco de una de ellas, en Avilés ha explicado que “la gente de la parroquia está muy pendiente de ellos porque son conocidos, de pequeños comercios que están viviendo situaciones muy angustiosas. Es una pobreza especial, y he visto cómo alguno incluso lloraba porque no ven perspectivas de futuro”. “Están muy agradecidos –reconoce– a la Iglesia porque les ha abierto las puertas y les hemos dado todas las facilidades posibles para que estén tranquilos.

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