Testimonio de J.Folch. Revolución hacia el amor.

    Hace unos días, me invitaron a un encuentro virtual organizado por “Jóvenes Católicos” con un chico de 21 años que es conocido como J.Folch en las redes sociales. Yo, la verdad, no lo conocía y me sorprendió porque además estudia en Pamplona, ciudad en la que vivo. Es un chico, estudiante de ADE y Derecho en la UNAV, con mucha vitalidad, energía…inconformista y con ganas de liarla, pero amando a los que tenemos alrededor.

    Conforme lo escuchaba, me iba sorprendiendo de la naturalidad y cariño con la que hablaba de Dios, algo inusual en chicos jóvenes de hoy en día.
Nos contó historias duras de la realidad más cercana, aconsejándonos que no dejemos de impresionarnos cada día, dándole un sentido a todo lo que hacemos porque tenemos ocasión de ver a Dios, cada día, en pequeños detalles. Hay mucho que ofrecer y hay mucho por lo que rezar. Él utilizó una expresión muy radical: “Enfocar la vida de forma brutal”.

    Admitió que ser católico no está de moda, no está socialmente bien aceptado; pero somos personas normales, que nos divertimos, viajamos, bailamos, hacemos voluntariados…que intentamos vivir con coherencia, y que, con nuestro ejemplo y amistad, podemos tocar corazones y acercar a la gente al Señor.

    Haciendo referencia a un libro que estaba leyendo, comparó el mundo a un jardín precioso, cuidado, armónico…en el que el jardinero pone todo su trabajo y amor, lo visita cada día, lo riega, lo poda…para que sea un jardín hermoso. Pero tiene la peculiaridad de que cada planta es libre y puede decidir crecer por sí sola o con la ayuda del jardinero. El jardinero observa el jardín en su totalidad y sabe lo que necesita cada planta. Sin embargo, éstas sólo perciben lo que les rodea, no en su conjunto. Las que crecen con su ayuda, van mejorando y siendo bellas. En cambio, las que deciden crecer solas, se van desviando, ocupando terreno ajeno, sin armonía y sin belleza. Al final, aunque les cubran los matorrales, siempre resaltará la que ha sido cuidada y mimada porque es el fruto de mucho esfuerzo y amor.

    Así somos las personas, libres pero amadas, y tenemos la opción de rechazar o abrazar al jardinero.
¿Quieres crecer iluminando a los demás?
Fue un placer poder asistir a esta reunión y escucharlo. Un golpe de brisa fresca. Creo que hace mucha falta gente como él, valiente, que dé la cara y demuestre al mundo que existen jóvenes enamorados de Dios. Porque eso nos llevará, no a cambiar el mundo, sino a revolucionarlo hacia el amor. @jfolch

    Marienma Posadas