Cambió el ejército por una vida de clausura

Matilde de Luis, la salmantina que cambió el ejército por una vida de clausura, a sus 26 años ingresó en el Monasterio de la Purísima Concepción de las Clarisas ‘Franciscas Descalzas’ de Salamanca, hermana perteneciente al Camino Neocatecumenal.

La enviaron de misión a Kosovo y «la idea en ese momento para mí se basaba en poder cambiar el mundo, y me di cuenta que para cambiar el mundo primero tenía que cambiar a las personas que tenía a mi alrededor, pero eso fue más allá, y comprendí que antes de eso, la que tenía que cambiar era yo. Ante esa reflexión, empecé a mirar más que nunca a mi interior, así era como para mí se transformaba todo, me encontré con Dios y conmigo misma», explica.

Su fe se intensificó esos meses cuando descubrió el poder de la oración, leyendo un libro que le había mandado su madre titulado ‘Las Confesiones de San Agustín’.

Tras cumplir la misión militar en Kosovo, Matilde volvió con una semilla más arraigada y dos años más tarde fructificaría en su “sí al Señor”. Una decisión que cambiaría su vida para siempre: abandonaría las armas y apostaría por la vida contemplativa.

El 1 de Octubre de 2006 tendría lugar su toma de hábito, eligiendo el traje militar, en vez del tradicional de novia. “Era a lo que yo renunciaba por responder a la llamada y me costaba horrores dejar mi vida de soldado. Fue mi entrega al Señor, renuncié a todo por Él. Dios está por encima hasta de mis sueños”, detalla.

Hoy, sigue allí con estricto régimen de clausura. No pierde la sonrisa. Allí es feliz.

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