La vida, un proyecto por el que vale la pena luchar

Para los católicos, la vida es ese bosque precioso que hay que cruzar para llegar al cielo. Para los católicos y no católicos hay miles de caminos por los que ir, pero solo uno por el que seremos felices recorriéndolo, ese camino es el de amor y ser amado, siendo feliz tú primero y después haciendo felices a los demás.

 

Genial Tere, pero ¿Cómo sé que soy feliz yo primero para poder hacer felices a los demás? ¿Cómo ser feliz? ¿Cómo puedo amar a los demás?

Conociéndome y mirando mi interior puedo hacer examen para encontrar la felicidad, respóndete con sinceridad:

  • ¿Quién soy yo? Mi historia presente, pasada y futura
  • ¿Cómo soy? Mis defectos y virtudes, ¿Los conozco? Trabaja en mejorar en tus defectos y potencia tus virtudes, ¿te quieres tal y como eres? ¿luchas por ser mejor cada día?
  • ¿Qué esperas de tu vida? ¿Sueñas a lo grande? ¿Sabes por donde dirigir tu vida? ¿Eres dueña de tu vida o vas por donde te lleva el viento? ¿Dónde te ves en 10 años? ¿Luchas por conseguirlo?

En el momento que me conozco, me quiero tal y como soy, lucho cada día contra mis defectos e intento mejorar, potencio lo bueno que tengo y además sé por dónde llevar mi vida… entonces tendré la paz interior que me hace falta. Todo esto es un camino de rosas con sus espinas, ser feliz no es no tener problemas, es saber ser feliz aún teniéndolos y enfrentándome a ellos.

Vale, ya soy feliz, ¿y ahora qué?

Me marco una meta en la vida, no se puede predecir el futuro ni tener la certeza de que la alcanzaré, lo que sí podemos hacer es luchar por ella, dando lo mejor nosotros. Creo que lo importante no es llegar a la meta, sino llegar a donde sea que esté mi meta con la mochila llenita de caídas y levantadas, de experiencias, llenita de cosas que me han hecho feliz, llenita de vida, de aprendizaje y de lucha.

¿Y como hago feliz a los demás? ¿A mi novio/a?

Queriéndolos, queriéndolos mucho, haciéndolos felices y dando lo mejor de ti, sacándole muchas sonrisas naturales, queriéndolos libremente, no por quedar bien ni ser más guay, queriéndolos sin ningún tipo de conveniencias, libremente y poniendo su bien a la misma altura que mi propio bien “AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS” ya nos lo dijo San Agustín.

Recuerda, no somos superhéroes, no tenemos que llegar a las expectativas que la gente tiene de nosotros, ser fiel a ti mismo, ser fiel a ti mismo es lo único que importa. Y yo, sin la ayuda de Dios no soy capaz de plantearme si quiera la felicidad, necesito su ayuda para tener la fuerza para enfrentarme a la vida, esa fuerza que humanamente nos falta. Y tú, ¿aprovechas esa ayuda de Dios? Contar con Él cambia la perspectiva de todo para bien, te hace saberte pequeña en un mundo grande, pro muy cuidada y querida siempre.